19 may. 2026

¡El tereré rupa ahora ya cuesta un ojo de la cara!

Vendedores hacen de todo para salvar clientes. Los ingredientes están caros y obliga a subir los precios.

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El clásico sánguche de jamón y queso está cada vez más flaquito. El rollo se quejó de que los sándwiches de milanesa ahora son “pura pireca”, con apenas una rodaja de tomate.

Salir a rebuscarse para el desayuno o el tereré rupa ya se siente fuerte en el bolsillo.

Con el precio de los ingredientes por las nubes, los vendedores de comidas rápidas ajustan precio o achican el tamaño (reduflación).

El clásico sándwich de jamón y queso ahora viene más flaquito. Brahian Matteshich, vendedor de Asunción, contó que el queso paraguay pasó de G. 27.000 a G. 32.000 el kilo, por lo que ahora se ve obligado a usar solo media feta. (Tipo hostia voi)

Cinthia Torres, vecina de San Lorenzo, se quejó de que el sándwich de milanesa ya cuesta G. 10.000 y viene con una sola rodaja finita de tomate, sin mayonesa y casi nada de lechuga.

“Encima que es más pireca que carne”, dijo a EXTRA.

La chipa en el micro también se achicó. Antes daban 4 por G. 10.000 y ahora entregan solo 3 por el mismo precio. Además, las chipas individuales pasaron de G. 5.000 a G. 6.000 de golpe.

El mbeju está caro porque el almidón se disparó con el fresco. Elías Sanabria, de San Antonio, señaló que el kilo subió de G. 6.500 a G. 9.500. “Tenemos que comprar en cantidad para salvar algunos guaraníes”, señaló. Y las empas ya superan incluso los 8 mil guaracas. Amóntema las de a mil’i.

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El queso es el ingrediente más caro.

Vaso más chico

Pero el golpe no termina ahí. Hasta los vasitos del cocido aumentaron de precio. Brahian comentó que dejó de usar vasos más “chuchis” y ahora sirve en vasitos de isopor más pequeños para que el producto le rinda y pueda seguir vendiendo a G. 5 mil. La situación también afecta a quienes preparan bocaditos para eventos y cumpleaños. Johana Oviedo contó que sus combos de 100 unidades de salchichitas, empanadas y croquetas subieron G. 20 mil y ahora cuestan G. 150 mil.

“Se trabaja muchísimo y casi no queda ganancia”, aseguró.

En San Lorenzo, Lourdes Cáceres lamentó que con el costo de la carne y los lácteos “comer ya es un lujo”. Por eso, alzó sus bocaditos de G. 1.500 a G. 1.800 y G. 2.000 la unidad para cubrir lo mínimo.