Salir a rebuscarse para el desayuno o el tereré rupa ya se siente fuerte en el bolsillo.
Con el precio de los ingredientes por las nubes, los vendedores de comidas rápidas ajustan precio o achican el tamaño (reduflación).
El clásico sándwich de jamón y queso ahora viene más flaquito. Brahian Matteshich, vendedor de Asunción, contó que el queso paraguay pasó de G. 27.000 a G. 32.000 el kilo, por lo que ahora se ve obligado a usar solo media feta. (Tipo hostia voi)
Cinthia Torres, vecina de San Lorenzo, se quejó de que el sándwich de milanesa ya cuesta G. 10.000 y viene con una sola rodaja finita de tomate, sin mayonesa y casi nada de lechuga.
“Encima que es más pireca que carne”, dijo a EXTRA.
La chipa en el micro también se achicó. Antes daban 4 por G. 10.000 y ahora entregan solo 3 por el mismo precio. Además, las chipas individuales pasaron de G. 5.000 a G. 6.000 de golpe.
El mbeju está caro porque el almidón se disparó con el fresco. Elías Sanabria, de San Antonio, señaló que el kilo subió de G. 6.500 a G. 9.500. “Tenemos que comprar en cantidad para salvar algunos guaraníes”, señaló. Y las empas ya superan incluso los 8 mil guaracas. Amóntema las de a mil’i.
Vaso más chico
Pero el golpe no termina ahí. Hasta los vasitos del cocido aumentaron de precio. Brahian comentó que dejó de usar vasos más “chuchis” y ahora sirve en vasitos de isopor más pequeños para que el producto le rinda y pueda seguir vendiendo a G. 5 mil. La situación también afecta a quienes preparan bocaditos para eventos y cumpleaños. Johana Oviedo contó que sus combos de 100 unidades de salchichitas, empanadas y croquetas subieron G. 20 mil y ahora cuestan G. 150 mil.
“Se trabaja muchísimo y casi no queda ganancia”, aseguró.
En San Lorenzo, Lourdes Cáceres lamentó que con el costo de la carne y los lácteos “comer ya es un lujo”. Por eso, alzó sus bocaditos de G. 1.500 a G. 1.800 y G. 2.000 la unidad para cubrir lo mínimo.