Soy Alberto. Tengo 37 años. Les quiero contar mi situación porque ya estoy cansado y necesito un consejo. Simplemente ya no le aguanto más a la amiga chismosa de mi señora.
Y no es por celos, ni por querer mandarle ni nada. Es porque esa mujer se metió en nuestra relación de una manera fea, venenosa, y nos viene jodiendo hace rato.
Desde que le conocí me di cuenta de cómo es. Siempre está pendiente de lo que hacemos, de lo que digo, de lo que no digo.
Todo lo interpreta mal, todo lo agranda, todo lo lleva y lo trae. Si yo llego tarde del laburo, ella ya mete la duda.
Si estoy callado, inventa que estoy enojado o que escondo algo. Dijo ya muchas cosas de mí que son mentira, y lo peor es que mi señora les cree.
Por culpa de ella nos peleamos kangue. Tenemos discusiones largas, pesadas, de esas que te sacan la energía.
Yo trato de explicarle a mi señora que esa amistad no es sincera, que una amiga de verdad no mete cizaña ni vive sembrando desconfianza. Pero cada vez que le digo que ponga un límite, ella se pone a la defensiva y le defiende.
Ahí empezamos a discutir nosotros dos, y la chismosa queda como una santa.
Me duele mucho sentir que mi palabra vale menos que el chisme de afuera. Yo soy el que está todos los días, el que pone el pecho, el que vuelve a casa y está con ella y tiene que aguantar todo.
Y sin embargo, cualquier cosa que diga esa amiga pesa más.
Me dice que soy celoso, que solo por eso no quiero más que trate con ella, que quiero separarla de sus afectos. Chántema voi la che vaía (yo nomás luego el que estoy mal), y hasta me trata de infiel por los chismes de ella.
Compañera
Un día, esa ñembo amiga de mi señora se fue diciendo que me vio con mi amante y era mi compañera de trabajo.
Íbamos a fiscalizar una obra, era horario laboral, y se inventó cualquier película.
Licenciada, yo siento que esta mujer disfruta del conflicto. Cuando estamos bien, siempre aparece algo que ella dijo y todo se desarma.
Yo ya no sé cómo hacer para que mi señora entienda que no todas las amistades suman, que algunas restan y mal como es el caso de esta mujer. Yo no creo que sea una amiga sincera, realmente es envidiosa y mala.
No quiero pelear más por terceros. Quiero que mi pareja confíe en mí, que me crea, que me elija. Porque vivir así, siempre defendiéndome de cosas que no hice, desgasta el alma ¿qué me sugiere?
La respuesta: