Soy Amalia. Les escribo porque hay días en que una se siente fuerte, como si por fin estuviera saliendo adelante, me siento imparable. Pero hay otros, como hoy, en que parece que todo se me cae encima otra vez.
Yo tengo 35 años y hace poco tomé la decisión más difícil de mi vida: terminé una relación de 15 años.
La decisión fue tomada en años, es decir, hice el duelo por mucho tiempo. Acumulé muchas cosas: silencios, dudas, discusiones que nunca llegaban a nada.
Yo hablaba, siempre quería hablar, decir lo que me hacía mal, pero siempre terminaba sintiendo que la equivocada era yo. “Vos nomás sos, vos nomás lo que pensás así”, me decía. Y capaz que sí, pero también hay cosas que duelen. No es lo mismo imaginar que ver.
Él tenía esa costumbre de seguir mujeres que mostraban todo en redes, comentarles, reaccionarles.
Yo no le prohibía nada, solo le pedía respeto. Pero cada vez que intentaba hablar, él daba la vuelta la historia.
Que yo exageraba, que tenía demasiado tiempo libre, que tenía que ver ya a algún profesional. Y así fui dudando de mí misma, como si todo lo que sentía estuviera mal, pensando que él tenía razón.
Una vez hice algo que nunca pensé hacer. Eliminé y bloqueé a una chica de esas cuentas para ver qué hacía él.
Y ahí se me vino el mundo abajo: le buscó otra vez él, le mandó solicitud otra vez. Como si nada, y si se dio cuenta de que estaba eliminada, es porque algo pasaba, dije yo.
Ese mismo día también vi que buscó a su ex. No era la primera vez, ya veníamos arrastrando mentiras, excusas, historias que no cerraban, yo me daba cuenta pero cuando se defendía parecía que todo lo que decía era verdad.
Desaparecía
Pero no todo era eso. También estaba su forma de desaparecer cuando yo más lo necesitaba tenía salidas sin avisar, su falta de interés en lo que yo sentía.
Yo pasé por momentos muy duros, incluso una internación por mi salud mental hace unos años. Y en vez de sentirme acompañada, muchas veces me sentí sola estando con él.
Lo más triste es que yo le elegí. Durante 15 años. Aposté todo. Me quedé incluso cuando algo dentro de mí ya sabía que no estaba bien. Porque tenía miedo de estar sola. Porque pensaba que no iba a poder. Porque creía que el problema era yo.
Me armé de valor y lo dejé, terminé esa relación que me hacía sentir sola con mis dos hijos. Hoy siento que lo extraño tanto, pero sé que volver con él va a ser para estar igual o peor ¿Cómo sobrellevar estos sentimientos?
La respuesta: