Apenas ko empezó el periodo ordinario de sesiones y el diputado cartista Yamil Esgaib ya vuelve a estar en el centro de la polémica. Esta vez, por un viaje a República Dominicana, destino soñado para más de uno, pero en su caso, financiado con dinero público, con el objetivo de participar en un evento de tinte religioso y político.
El legislador asistió al denominado “Congreso Iberoamericano por la vida y la familia”, realizado del 11 al 13 de marzo en Santo Domingo. Se trata de una actividad vinculada a sectores de la derecha cristiana, con el lema: “la Biblia en el centro”. Hasta ahí, una participación más. El problema aparece cuando se revisa quién pagó la cuenta.
Según datos verificados, al menos G. 8 millones se destinaron entre pasajes e inscripción al evento. A eso hay que sumarle los viáticos diarios que recibió el diputado, cuyo monto total no fue actualizado aún en la página oficial de la Cámara de Diputados. Todo esto, autorizado por el presidente de la Cámara Baja, Raúl Latorre.
El informe de participación fue presentado, como exige el reglamento ¿Pero corresponde que el Estado financie actividades de carácter religioso o ideológico personal?
Caso Bajac
No es la primera vez que una situación así genera roncha y consecuencias. El caso de la exsenadora liberal María Eugenia Bajac, quien en plena pandemia viajó al exterior para participar de un evento similar. Aquella vez, el Congreso consideró que hubo uso indebido de influencias y terminó expulsándola en 2020, en uno de los episodios más recordados de los últimos años.
Esgaib realizó el viaje en pleno arranque del año legislativo, pese a que los parlamentarios cuentan con un largo receso previo, de más de 70 días. Es decir, no solo se cubrieron los gastos del viaje, sino que también percibió salario durante esos días.
El diputado no puede viajar a Estados Unidos, porque a él y su familia se le retiraron la visa, lo que limita sus destinos internacionales. Aun así, encontró en el Caribe un escenario ideal para participar viajar un poquito. ¿Qué tal?