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Trágico: cazador hizo una trampa, cayó en ella y murió

El forense dijo que falleció asfixiado al caer en el hoyo que cavaba. Ocurrió en San Vicente Pancholo, departamento de San Pedro

Elfirio Denis Cabrera, un muchacho de 27 años, salió de su casa en San Vicente Pancholo el sábado temprano, avisando a su familia que iría a cazar algún que otro animalito, pero terminó de la peor manera.

Para sus familiares era muy común que él salga de cacería; de hecho, es un pasatiempo muy frecuente entre los pobladores porque todavía hay muchas zonas boscosas, afirmó el oficial Miguel Sosa, subjefe de la Comisaría 27 del novel distrito sampedrano, creado en 2016.

Cayó la tarde, luego la noche y él no regresó a su hogar, junto a su pareja y su hijito que lo esperaban. Tampoco se volvió a comunicar con ninguno de sus allegados.

Toda la familia estaba más que preocupada, porque tenían entendido que no iría muy lejos y que estaba solo.

Ayer a primera hora, su hermano, sus padres y algunos vecinos y amigos emprendieron un intenso rastrillaje.

Cerca de las 9:30, a unos 500 metros de la ruta, en un yuyal sobre la calle 1ro de Marzo, se toparon con la peor noticia. Elfirio Denis estaba en un hoyo, casi todo cubierto de arena. Lograron divisarlo solo por sus piernas, que sobresalían en la superficie. Según el informe policial, el cuerpo estaba a nada más que 700 metros de su casa.

En el momento del hallazgo, solo estaban los familiares y amigos, que lo desenterraron rápidamente, con la esperanza de que estaría aún con vida, pero lamentablemente no fue así.

Llamaron a la comisaría y los agentes policiales fueron hasta el lugar, así también el fiscal Alberto Torres y el médico forense.

La hipótesis que se maneja es que el hombre estaba cavando una especie de túnel para atrapar a un animal silvestre, probablemente un armadillo (tatú), cuando cayó y la tierra se desmoronó cubriéndole casi por completo, dijo a EXTRA el oficial Sosa.

El forense determinó enseguida que la muerte fue accidental y por asfixia.

Por más de que el agujero no era profundo, la víctima no pudo zafar. Lo que no se sabe es en qué momento del día se produjo su deceso, si fue poco después de salir o si fue en horas de la tarde.

El cuerpo del fallecido fue entregado a sus familiares.

Un caso similar ocurrió hace poco

El 16 de febrero de este año, un hombre cayó en su propia trampa casera para animales silvestres, recibiendo un disparo justo en su abdomen, en un bosque del distrito de Obligado, Itapúa. El hombre estuvo dos semanas internado en el Hospital Regional de Encarnación, hasta que finalmente no aguantó y falleció.

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