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Sepultureros ya no chupan a costilla de los macumberos

Espiritistas ya no van a los cementerios por temor al COVID. Los chamanes ya no dejan whiskies, vinos y comidas en sus rituales.

Esta pandemia le afecta a todos y eso es innegable, ya que ni los macumberos se van al cementerio a hacer sus gualichos en horas de la noche porque tienen miedo de ser contagiados por el virus del COVID, que pueden tener los finados que son enterrados en los cementerios.

Esta situación repercute en que los sepultureros y los limpiadores del cementerios dejaron de tomar whiskies y vinos de calidad, de comer frutas, comidas, que dejan los espiritistas al hacer sus trabajos.

Los rituales de “amarre” para recuperar o separar pareja son los más codiciados ya que tienen bebidas de marca y ni hablar de la comida

Porfirio Ortiz, administrador del cementerio del Este, de Asunción, dijo que ahora descansaron de los payeseros que van ahí en forma clandestina.

Opa macanada

Aseguró a EXTRA, que antes de la pandemia, era casi normal que los ñembo espiritistas entren de madrugada para hacer sus ofrendas en medio de las tumbas.

Al día siguiente, los muchachos encontraban fotos, esquelas, botellas de whiskies y vinos caros casi llenos, frutas y otras cosas que estas personas usan, quién sabe para qué cosa en sus rituales.

Muchos ni quieren tocar las “ofrendas”, sin embargo, los sepultureros quitaban provecho, agarraban las botellas de caña, de vino y de noche le bajaban a full. Ni ahí tenían miedo ya que trabajan luego entre muertos.

“Ellos no tienen miedo de tomar las bebidas dejadas por los macumberos ya que dicen que Dios está con ellos, además, están acostumbrados a encontrar esas cosas y siempre tomaron y nunca les hizo nada”, afirmó.

Opa el chupi gratis

Con la llegada del coronavirus se acabó este tipo de cosas porque los macumberos dejaron de irse a los cementerios.

“Parece que tienen miedo de contagiarse de COVID, ya que el cementerio está repleto de personas que fallecieron por este virus”, especuló.

Don Ortiz dijo que ahora los cementerios tienen menos personales para vigilar el predio.

Es que los grupos de trabajadores se dividen en cuadrillas de día y de noche, porque las 24 horas, llegan los fallecidos.

Al haber división son menos por grupo los trabajadores y por eso es más difícil que puedan cubrir todo el cementerio que es muy grande, pero no hace falta.

“Es claro que no aparecen por miedo al COVID”, señaló el señor que antes de ser administrador del cementerio, era guardia de seguridad y sabe muchas cosas.

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