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Sangriento motín: seis muertos, 3 decapitados

Reclusos incendiaron la cárcel de Tacumbú. Por horas, tuvieron de rehenes a 18 guardiacárceles.

Una jornada de horror se vivió ayer en la cárcel de Tacumbú, donde reclusos se amotinaron en dos ocasiones, en protesta por el traslado de Orlando Efrén Benítez, recluido por asaltar cajeros automáticos, quien era de la banda del ya abatido Nelson Gustavo López González (23), alias Yacaré Po.

A la mañana, quemaron colchones en los pasillos, para exigir explicaciones a las autoridades, sobre la medida aplicada al interno, llevado a la Agrupación Especializada.

La ministra de Justicia, Cecilia Pérez, informó que fue porque se descubrió que Benítez estaba armando un plan de fuga, que fue descubierto.

Luego de una relativa calma, alrededor de las 17:00, volvieron los disturbios, que ya fueron más violentos, con un incendio más intenso.

Se presume que los reclusos querían saber quién filtró la información sobre la intención de escape.

Durante unas 4 horas de tensión, en que unos 18 guardiacárceles fueron tomados de rehenes, la ministra Pérez acordó con los amotinados que no habría represalias y que vuelva la calma.

Una vez que se pudo ingresar al penal, se comprobó que había unos 6 muertos, tres de ellos decapitados, según informó a una radio, el comandante del cuerpo de bomberos, Carlos Torres.

Los cuerpos fueron llevados a la morgue, para su identificación

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La información fue confirmada por el fiscal Giovanni Grisetti, quien incluso admitió la posibilidad de que haya más fallecidos, porque existen sectores muy oscuros, que no pudieron ser inspeccionados, explicó.

La zona fue rodeada por policías, quienes incluso llegaron a disparar balines de goma y lanzar gases lacrimógenos.

Afuera del penal familiares se angustiaban

Numerosos familiares de los reclusos, mujeres en su mayoría, se congregaron a las afueras de la cárcel, porque estaban angustiados, ya que recibieron informes de que adentro había ya gente fallecida. Señalaron que vieron a policías disparando y por eso era el temor.

Mientras, desde adentro se veía salir una intensa humareda, que se levantó y se podía observar desde lejos.

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