Le prometieron una vida llena de lujos: plata, fama, poder y la posibilidad de codearse con gente importante. Todo eso, supuestamente, por formar parte de los Illuminati.
Así comenzó la pesadilla de Gladys Arévalo (46), de Minga Guazú, quien el sábado 26 de enero recibió una solicitud de amistad en Facebook de un hombre que se hacía llamar Juan Carlos Cariboni.
El perfil parecía normal, con fotos familiares y una historia creíble, por lo que ella aceptó, pero todo se trató de fotografías creadas con inteligencia artificial.
Tras el primer contacto, el hombre le habló de oportunidades únicas, luego le pidió su número de WhatsApp para “explicarle mejor”.
Membresía
Al rato, Gladys recibió un mensaje de otra persona que se presentó como el maestro Héctor Alberto Galego, supuestamente paraguayo. Le decía “hermana”, le hablaba de protección, de ayuda y de una organización que, según él, se dedicaba a obras benéficas y no le hacía daño a nadie.
Al principio, Gladys le siguió la corriente por curiosidad. Ella siempre había escuchado hablar de los illuminatis y quiso saber hasta dónde llegaba todo eso. El supuesto maestro intentó engatuzarla, pero pronto aparecieron las condiciones. Para avanzar en el proceso debía comprar un uniforme de membresía. Le ofreció tres precios:
Grado A por 3.999 dólares (G. 27 millones) donde forman parte los políticos y presidentes, y podría ganar miles de dólares; Grado B por 499 (alrededor de G. 4 millones), donde forman parte los iluminadores; y Grado C por 266, (unos G. 2 millones), la más baja de las categorías.
Cuando Gladys respondió que no iba a pagar tanto dinero a gente que no conocía, todo cambió. Empezaron las presiones y le bombardearon con mensajes.
La tenían vigilada
El maestro le dijo que ya tenía todos sus datos, que sabía dónde vivía. “Has ido demasiado lejos para retroceder”, le escribió. Según contó a EXTRA, que antes le pidieron que se saque una foto tapándose un ojo, diciéndole que con eso ya pasaría a formar parte del grupo. Pero eso usaron en su contra. “Me chantajeó, que ya tiene mi foto en un altar, me va a hacer macumba, hechicería y todo lo malo”, señaló. “Haz lo que te indicaron porque si tu nombre entra en este altar, verás”, fue uno de los mensajes que más miedo le dio.
Video del altar era IA: “Maestro” le puso más condiciones
Para “solucionar” el problema, el supuesto maestro le exigió al menos 100 dólares (G. 675.000) para “purificar su alma” y sacar su foto del altar.
Si no lo hacía, amenazaron con matar a ella y a toda su familia, que sus muertes serían dolorosas. Incluso le enviaron videos para mostrarle que, supuestamente, ya habían hecho payé a otras personas, pero era un material hecho con IA. “Era una presión psicológica terrible”, relató Gladys.
No la soltaron
Gladys bloqueó el número, pero las amenazas siguieron. Desesperada, le escribió nuevamente al hombre que la contactó por Facebook, pero también la amenazó. Fue ahí que público el caso en las redes.
El verdadero Juan Carlos salió a aclarar que están usando su identidad, que no tiene nada que ver con el caso y que va a denunciar ante la Justicia.
¿Qué son los illuminati y qué función tienen?
Cocidos como un grupo secreto que siempre genera misterio y teorías raras. Hay uno real que existió hace más de 200 años en Alemania y uno “de leyenda” que la gente cree que mueve todo a escondidas, desde política hasta revoluciones. La idea que circula es que ellos deciden quién tiene poder y quién no, y que manejan cosas importantes sin que nadie se dé cuenta.
En su versión original, los miembros eran elegidos por su dinero, reputación y por la familia a la que pertenecían. Tenían un orden y niveles dentro del grupo, y solo los aceptados podían entrar. A Gladys la qusieron engañar con esa info, pero ella anunció que hoy estaría realizando la denuncia.