Leonarda Barreto relató a EXTRA todo lo que luchó con su hija Noemí Silva (23) desde que nació con hidrocefalia para darle una vida digna hasta que desapareció en extrañas circunstancias en el barrio Industrial de Curuguaty, Canindeyú.
Noemí no tuvo un crecimiento normal, tuvo 23 cirugías y le implantaron una válvula (para tratar la acumulación de líquido en su cabeza) que necesita de mantenimiento.
Debido a esto, la joven tiene las manos y los pies poco desarrollados, usa anteojos con mucho aumento y renguea al andar. “Es una niñita”, dice con ternura la madre y cuenta que es “muy inocente”.
A pesar de todo, la mamá cuenta orgullosa que su hija es muy guapa, que ayuda en la casa. Barre, limpia y hasta cocina para ella y sus hermanos.
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La vecina
Pero poco a poco surgieron “señales” que no le gustaron nada. Leonarda viajó a Asunción para trabajar de doméstica y mantener los gastos de Noemí, quien quedó expuesta a una vecina que “le metió ideas”, cuenta.
Ella amenazó a su vecina, que según contó se dedica a la prostitución.
La desaparición
A las 16:00 de aquel martes 13 de enero, Noemí desapareció de su casa. Una tía le cuidaba, pero salió un rato y al volver ya no la encontró.
La tía dice que vio a su sobrina dentro de un taxi que no pudo alcanzar. Leonarda contó que su vecina engañó a su hija y la llevó por “su camino”.
“Le dijo que yo le estaba esperando en Loreto (Concepción), que estaba trabajando ahí y creyó”, dijo con voz quebrada.
Noemí fue llevada hasta la terminal de ómnibus y le indicaron ir hasta Loreto. Leonarda cuenta destrozada que su hija se bajó en “Cruce 6.000” para tomar otro colectivo.
Le llamó
“No sé qué pasó de ella, si le llevaron hasta Loreto para matarla”, dice llorando. Ella estaba sin esperanzas hasta que una madrugada su teléfono empezó a sonar, ella miró “Noemí” decía y atendió.
“Hola, mami”, le dijo su hija. Ella pensó que todo iba a solucionarse por fin, pero muy poco pudo hablar con ella. Tampoco consiguió muchos datos porque Noemí no sabía dónde estaba.
Hubo algunas llamadas más. Leonarda comenta que su hija guardó su chip, pero le sacaron su celular, entonces usaba el teléfono de otros. Eso hasta el 30 de enero.
Ese viernes fue la última vez que habló con su hija. Con la voz entrecortada cuenta que su hija le decía: “mami, cherurupa”, después le sacaron el chip y borraron todas sus redes sociales y ahora el número da como inexistente.
Ella teme que su hija haya muerto o esté siendo torturada tras un trato sucio que hizo su vecina.
Su propia tía habría hecho el “trato”
La tía Sara Pedrozo (34), quien estaba al cuidado de Noemí Silva la última tarde que fue vista, fue detenida ayer en la calle Tacuary, del barrio Industrial de Curuguaty, tras un allanamiento a cargo de la fiscal Vivian Coronel y personal del Departamento de Trata de Personas de la Policía Nacional.
Según la investigación, la sospechosa habría entregado a su propia sobrina a cambio de G. 200 mil.
También se incautó un celular que sería clave, ya que, según presumen, fue utilizado para coordinar la transacción y contactar a los compradores.
La joven continúa desaparecida, pero esta detención podría ser crucial para dar con su paradero.