Una verdadera película de terror, de esas que el paraguayo de a pie sufre todos los días, le tocó vivir en carne propia al Dr. Saúl Recalde, nada menos que el Viceministro de Salud.
Todo pasó en el Hospital Materno Infantil San Pablo, donde la falta de gestión casi le cuestan la vida a su esposa y a su hijo en camino.
El domingo pasado, viniendo a Asunción, la cosa se puso fea. A 100 kilómetros de Asunción, su esposa comenzó a sangrar sin parar por casi una hora y media. Desesperado, el doc “voló” hasta el Materno Infantil y entró directo a la urgencia.
Debía ser un “Código Rojo”, indica, para atender a la embarazada y comprobar el estado del feto, pero eso no pasó. Saúl pidió una ecografía para ver si el corazoncito de su bebé seguía latiendo. ¿La respuesta? Una médica residente se negó porque no tenía “papel” para imprimir el estudio.
“Yo no tendría problemas con comprar, pero sé que hay (insumos). Estoy seguro de que tengo la razón”, he’i el Viceministro a EXTRA, recordando que él mismo se encarga de gestionar eso.
Lo más triste es que, según lo que le dijo el director del hospital, los rollos de papel estaban bajo llave, pero como era domingo, no estaba el responsable de abrir.
Le echaron
El vice contó que la médica le echó de la sala. Aclaró que no fue prepotente, sino que “como padre” estaba desesperado por la vida de su hijo.
A pesar del mal rato, dijo que no accionará contra la residente. “Ellos son el futuro de nuestros hospitales, tienen que aprender”, he’i.
Final feliz
Por suerte, el final no fue una tragedia. La patrona del Dr. Recalde recibió el alta ayer; el bebé está firme, latiendo con fuerza, pero la familia sigue ansiosa. Ahora ella debe guardar reposo absoluto por 15 días.
Sin stock en Clínicas
En el Hospital de Clínicas, don Rubén León denunció que él y otras 50 personas sufren por la falta de stock de medicamentos esenciales para tratamientos, como el de la diabetes tipo 2, que él padece.
“Sin existencias”, figuran la insulina Glargina, las tiras reactivas y hasta las agujas.
Para Rubén, lo doloroso es la falta empatía. No hay forma de consultar si hay stock y por eso la gente viene de lejos y se encuentra con un “no hay”.