El crimen ocurrió el 18 de octubre de 2022, alrededor de las 19:30, en una vivienda de la fracción Aurora, de Limpio. Elva Rosa Mereles de Florentín (47) se mostraba enamorada de su esposo, Ernesto Florentín Núñez, jubilado, de 62 años en Facebook.
Tenían una despensa y heladería juntos, pero el hombre apareció muerto de una cuchillada en el corazón. Elva, entre lágrimas, contó a la Policía que ladrones habían ingresado a su casa y asesinado a su esposo.
Todo el barrio le dio el pésame a la viuda, aunque había varios cabos sueltos.La mujer pretendía sepultar a su esposo a la mañana siguiente, casi sin velorio.
Este apuro despertó las sospechas del hijo de la víctima, Néstor Alfredo Florentín Solís, quien desde el primer momento señaló a su madrastra como principal sospechosa. Y pidió a la policía que su madrastra esté dentro de la investigación.
A esto se sumó la autopsia: reveló que Ernesto recibió una certera puñalada directa en el corazón mientras descansaba en su cama y no presentaba heridas defensivas, o sea no luchó. La muerte le llegó cuando estaba dormido. Todo indicaba un ataque directo, sin forcejeo. No hubo asalto, y los cabos sueltos empezaron a encajar.
EL PLAN
Según la investigación fiscal, Elva Mereles pidió a la hija de ambos que se encerrara en su habitación para hacer su tarea. Aprovechando que su marido estaba acostado en la cama, le clavó un cuchillo en el lado izquierdo del pecho.
Posteriormente, para ocultar el crimen, desordenó la pieza para simular un robo y pidió auxilio a su hija chica, alegando que dos asaltantes habían ingresado a la vivienda exigiendo dinero y apuñalando a su padre. Su hija no estaba enterada de lo que hizo su mamá.
Ambas salieron a pedir ayuda a los vecinos, manteniendo la misma versión. La víctima fue trasladada al Hospital de Limpio, donde se confirmó su fallecimiento.Las cámaras de seguridad fueron clave para desmontar la coartada.
El análisis confirmó que ninguna persona ajena a la familia ingresó a la propiedad en el horario del crimen. Además, los vecinos aseguraron no haber visto movimientos extraños ni la huida de sospechosos.
Las pruebas
Durante el registro de la vivienda, se encontró el arma homicida y una sábana con restos de sangre, oculta dentro de la heladera de la casa conyugal. Las averiguaciones fiscales determinaron que el móvil del crimen fue pasional y patrimonial.
Se comprobó que Mereles mantenía una relación sentimental con otra persona y, ante la negativa de su esposo de abandonar el hogar familiar, decidió asesinarlo.
Elva fue sentenciada el viernes a 25 años de cárcel, atendiendo la gravedad del hecho y el grado de ensañamiento y planificación empleado. La fiscal del caso fue Millán Cattebeke.