18 feb. 2026

Pone sábanas como muralla para no mirarle a su vecina

Lío en un asentamiento de Capiibary, San Pedro. Le denuncia cada tanto y, según la afectada, ella no le hizo nada.

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Así ña Dila pone las sábanas, pero no sirve de nada, la vecina hasta quema goma en la leña para molestarla.

Gentileza

Una insólita situación tiene a una mujer viviendo prácticamente encerrada en su propia casa, por culpa de una de sus vecinas ñaña, en Capiibary.

Para poder salir a su patio, ña Dila Antonia Rodríguez decidió colgar sábanas en el límite de su terreno, simulando una muralla, para no cruzar miradas con su vecina de nombre Teodolina Velázquez Centurión, quien la denunció por amenazas en el Juzgado de Paz.

“Muchas veces ya me denunció y yo ni siquiera le miro. Pongo sábana luego para no mirarle. Es la tercera vez que me llega una notificación”, relató ña Dila a EXTRA.

En el documento que recibió, el juzgado dispuso la ratificación de la prohibición de que Dila “amenace, moleste, insulte, acose o persiga” a su vecina.

“Yo tengo miedo, algunos me dicen que puedo ir presa. Yo le dije a la jueza que ni le voy a mirar más. Yo me callo nomás cuando viene en mi portón a gritarme”, manifestó.

La mujer afirma que ya no puede ni hablar tranquila por teléfono en su propio patio, porque la vecina cree que habla de ella.

“Si vienen mis amigas a tomar tereré, dice que nos reímos de ella y arma quilombo”, comentó.

El lunes a la siesta tuvo que aguantar el calorazo encerrada en su pieza para evitar cruzarse con su vecina. Esta situación viene aguantando desde el año pasado.

Le ayudó mucho

Lo que más le duele a ña Dila es que, según su versión, en el pasado ayudó mucho a Teodolina

“Yo le tuve tres meses en mi casa. Tiene tres hijos, le daba de comer a ellos. Después enfermó y llevó a sus hijos junto a su mamá y me quedé con ella, cuidándole. Amanecía cuidándole, le alzaba en mis brazo anduve por ella en el hospital”, recordó.

Incluso afirmó que gestionó ayuda para ella a través de un candidato político tenga un casita en el asentamiento 11 de Setiembre de Capiibary, San Pedro, al lado de su terreno, pero eso fue su error.

Posteriormente, Teodelina fue a la casa de su mamá y regresó después de un mes, totalmente cambiada ya no le hablaba a ña Dila que le aduló varias veces. “Le dije que más que vecinas somos hermanas y no hay que estar enojadas”, pero no le hizo caso.

Además, mencionó que con otros vecinos también tiene problema.

Así ella trata de que su vecina no le vea.