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Actualidad

Pilló a su sombrero y lo único que reclamó fue su ropero

Un electricista descubrió que su mujer tenía un amante. Le dijeron que había otro, él pescó para corroborar la infidelidad. Ocurrió en Villeta.

Un electricista calmó sus nervios. Actuó civilizadamente cuando descubrió que había un tercero en la relación. Le miró bien a la cara a su esposa, mientras el cuerno saltaba la muralla. Respiró hondo, como resignado, y dijo: “vuelvo mañana para llevar mis cosas”.

Ocurrió en un asentamiento del barrio Santa Rosa de Villeta, en el Departamento Central, el lunes a la mañana.

La historia tiene como protagonistas a Celso, de 31 años, y a su esposa de 30, una joven muy atractiva. Fue participante de “Miss Remera Mojada”, años atrás había sido.

Todo el barrio

Según contó el afectado, todo el barrio ya sabía que su señora tenía otro. Le hacían escuchar indirectas que cuando él salía temprano de su casa, entraba el suplente, un joven que vive por ahí cerca. Eran casi vecinos.

Primero no quiso creer porque la gente es muy chismosa, su señora es linda y capaz era por envidia, pero le entró el bichito de la duda.

El lunes último planeó pescar por su lapa.

Como siempre, salió a las 5 de la madrugada para ir al trabajo, se despidió de la doña, salió de la casa, pero se quedó cerquita, en una zona oscura, para pescar qué pasaba cuándo él ya no estaba.

Esperó una hora más o menos, luego volvió y entró despacio a su vivienda, sin hacer ruido.

Remera en la mano

Se fue a su pieza y vio cómo un muchacho con una remera en la mano, salía corriendo hacia el patio y saltaba un tejido. Estaba muy nervioso, pero se controló. Ya estaba hecho: descubrió la infidelidad.

“Voy a volver mañana (martes) y espero que no estés en la casa cuando quite mis cositas”, pidió el marido engañado.

Ayuda

El trabajador no tenía mucho dinero para juntar sus pertenencias y le pidió al abogado Cristhian Paniagua, presi de Kuimba’e Aty, que le hiciera una gauchada.

Quería llevar su ropero viejo, que era una herencia de su abuela, y sus ropas. Paniagua le dijo que no había problemas y en su auto fueron a la vivienda donde cargaron el mueble y las prendas.

Creyente

Según Paniagua, el electricista proviene de una familia de evangélicos y eso ayudó a no ponerse violento. Opinó que así se debería ser siempre en esta situación.

Paniagua comentó que Kuimba’e Aty lo va a asesorar para que le pase la mensualidad a su hijo menor, también para la separación legal y para que tenga su régimen de visita a su hijo.

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