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No vidente inicia el 2020 como ABOGADO

Siempre fue su sueño. Un joven derribó las barreras de la desigualdad gracias a la solidaridad.

Édgar Villasvoa (30), de San Juan Bautista del Ñeembucú, recibió el 2020 con un gran logro: se recibió de abogado.

El joven no vidente soñó desde chico ser un profesional de las leyes. Sentado bajo la sombra de un árbol, escuchaba la radio y quedaba deslumbrado cuando un abogado respondía las preguntas de periodistas. “Ese seré yo alguna vez y, mi mamá me escuchará en la radio”, pensaba.

“Me encantaría que sea efectiva la ley de inclusión”

La escuela de ciegos quedaba lejos, pero eso no le impidió terminar el 9° grado. “Fueron años complicados. Todos los días salía de casa a las 4 de la mañana. El camino era de tierra, casi no había acceso de colectivos”, recordó.

Antes de ir a la facu, tenía un desafío más grande: dejar su hogar y estudiar en el colegio de Pilar. La mano solidaria de una familia lo ayudó a cumplir sus objetivos.

“Los Gamarra-Torres, de Pilar, contactaron conmigo. También había una persona con discapacidad visual en la familia y decidieron ayudarme. Me abrieron las puertas de su casa”, señaló.

Édgar consiguió trabajo en la Muni de Pilar, culminó el colegio e ingresó a UNP. La Facultad de Derecho no estaba preparada para recibir a un no vidente. “Los primeros años fueron muy difíciles. Ningún docente tenía materiales que me puedan servir para estudiar”, señaló el universitario.

Con el tiempo, sus compas le pasaban los materiales en PDF, él los pasaba a audio por medio de un programa y hacía sus anotaciones en braille. Más adelante, la mayoría de los maestros ya preparaban sus materiales en PDF. “Le debo muchísimo a los docentes y a mis compañeros. Pero me encantaría que la Ley de Inclusión sea efectiva y que haya más apertura en las facultades”, culminó.

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