Rossana Aguilera está luchando por volver a su vida normal. Una donde no la señalen como a un monstruo.
Un accidente doméstico la dejó con graves quemaduras en el rostro, cuello, pecho y manos. Hoy, siete meses después, sigue luchando entre cirugías, dolores y una larga recuperación.
“Quise prender la cocina a gas, prendí el fósforo, encendí la cocina y abrí la perilla de la garrafa de abajo y salta por mí el gas. Lo que salió con todo fue el gas hacia mí, pero ya tenía encendido el fósforo”, señaló en el programa Al estilo Pelusa.
El fuego la envolvió en segundos. “Justo hacía frío y tenía una campera que se pegó por todo mi pecho y cuello. En mi desesperación yo me quité la campera y arranqué mi piel. Todo estaba quemado: mi cara, mi cabello, mis manos”, recordó.
Su hija mayor, de 14 años, fue quien reaccionó rápido. “Ella llama a una amiga para que se quede con mi hijo y llama al 911. Ellos me llevan hasta el hospital”, contó.
Estuvo internada poco más de un mes. La cirugía se complicó. Necesitó oxígeno y pasó por varias crisis. Desde entonces ya suma unas 30 entradas a quirófano. “Todo, incluso las curaciones, son bajo sedación”, explicó.
Tiene un injerto de piel visible en el cuello. Antes de esa intervención ni siquiera podía cerrar la boca ni dormir del dolor. Los médicos le dijeron que su cuerpo forma cicatrices queloides (crecimiento de tejidos) como parte del proceso de cicatrización, pero necesita continuar con el tratamiento para recuperar movilidad y calidad de vida.
Su hijo la consuela
Más allá del dolor físico, también enfrenta heridas emocionales. La gente la mira diferente. Algunos murmuran. Y fue su hijo de 6 años quien le dio la fuerza más grande. “Mi hijo me dice: ‘Mamá, vos no parecés un monstruo, sos una mamá quemadita nomás’, porque la gente no mide sus palabras”, contó con lágrimas.
Rossana siempre fue trabajadora. Vendedora incansable, hacía de todo para mantener a sus hijos. Además, tiene a su cargo a una tía en cama. El padre de los chicos ayuda con las cuestiones de la casa, pero los gastos médicos son enormes y ella no puede trabajar como antes.
Hoy pide apoyo para poder costear una cirugía urgente y continuar su recuperación. Quiere volver a ser la misma, no solo por ella, sino por sus hijos que la esperan fuerte, como siempre fue.
Cualquier ayuda suma para que esta mamá “quemadita nomás” pueda volver a sonreír sin dolor.