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Actualidad

"Mis padres sé que estarán muy contentos en el cielo"

La joven de 19 años celebró el fallo y dijo que sus padres estarán super contentos con lo conseguido.

Desde su llegada a la casa de Salvador Paredes Soria y María Luisa García, Pamela Denice Valenzuela pasó a ser parte de la familia. El 23 de septiembre de 2002, el matrimonio recibió a la bebita en carácter de guarda provisoria, pero la inscribió con el nombre de Julietta María Paredes Soria, esperando poder adoptarla.

En agosto del año siguiente consiguieron la guarda, pero la identidad tardaría más de una década y media en adquirir. Días atrás, la joven, hoy día huérfana de ambos guardadores, celebró la adopción legal que logró luego de mucho golpear puertas.

Nota relacionada: Consiguió apellido de padres adoptivos después de muertos

Actualmente tiene 19 años. “Mis padres sé que estarán muy contentos en el cielo. Estoy sumamente orgullosa porque era mi sueño más anhelado durante tantos años”, aseguró la joven a EXTRA. Desde el 2003, pasaron diez años para que se impulsara el juicio de pérdida de la patria potestad de sus padres biológicos y declaración de estado de adopción, dispuesto recién el 24 de agosto de 2017.

Los fallecimientos

Dos años después falleció Salvador, por lo que María Luisa continuó sola el proceso. Pero la burocracia tardó tanto que, el año pasado, Pamela perdió también a su guardadora. En marzo pasado pidió ayuda a la Defensoría Pública.

Encajonado en la Dirección de Archivo de los Tribunales, el expediente fue desempolvado y el sueño de Pamela empezó a ser real. “Es la primera vez en Paraguay, acá nunca ocurrió que hayan muerto por el camino los adoptantes”, celebró la defensora Graciela Rojas, quien consiguió el histórico fallo que finiquitó el trámite.

Explicó que al contar con el estado de adopción, el deceso de sus guardadores no debía ser una traba, pues tenía derecho a la filiación. Al tener el “ok” del Centro de Adopciones, Ministerio Público y la Defensa Pública, Julietta pasó a ser legalmente hija del matrimonio con quien convivió toda su vida.

A la chica solo le resta esperar que el Registro Civil la inscriba con el nombre que tanto anhela: Julietta María. “Desde que tengo uso de razón me identifico con el nombre de Julietta María y no como Pamela. Ahora me siento muy tranquila”, expresó.

Agregó que eso siempre le dificultó porque no sabía ni cómo estaba su situación. Mencionó que su hermana Diana, hija de sus padres, siempre le orientó, ayudó y acompañó en el proceso.

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