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Militar preso por tráfico de pastillas abortivas

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Prófugo por 17 años. Waldimiro Gill Bejarano fue detenido ayer en su vivienda, ubicada en Ñemby.
Luego de varios años en clandestinidad, Waldimiro Ausberto Gill Bejarano llevaba una vida completamente normal y sin llamar mayormente la atención en Ñemby. El hombre, un militar con rango de coronel, era buscado desde el 7 de febrero del 2011 por la Justicia del Brasil. El hombre fue detenido el 14 de febrero de aquel año en compañía de un familiar a bordo de un auto Mercedes Benz, en el cual transportaban cerca de 114.000 comprimidos de estimulantes sexuales Pramil, 10.000 ampollas de anabolizantes, 1.750 ampollas de medicamentos adelgazantes y 1.300 comprimidos de abortivos Citotec, aparentemente falsos, según informes remitidos por la Justicia brasilera a sus pares de nuestro país. En aquel tiempo, Gill Bejarano alegó ser agregado militar en la Embajada Paraguaya en Brasil, logrando de esta forma zafar de los cargos que soportaba y huyó hacia tierra guaraní, donde se escondió hasta ayer. Sin embargo, en mayo, el juez Pedro Mayor Martínez firmó su orden de detención tras un pedido de extradición emanado por autoridades brasileñas, informó el comisario Luis Arias. El miércoles transcurría como un día normal en la vida del militar en situación de retiro, cuando agentes de la Interpol de nuestro país llegaron a su vivienda ubicada en Juan del Castillo casi 16 de Mayo, en el barrio San Roque González de Santa Cruz de dicha ciudad, donde fue arrestado ante la atenta mirada de sus familiares.

A cargo del juzgado

Una vez detenido, Waldemiro fue trasladado hasta la sede de Interpol en Asunción, donde permanece detenido. El hombre deberá comparecer hoy ante el Juzgado, donde se decidirá su destino.

Su sobrino ya fue condenado

Gill Bejarano había sido detenido en 2011 en compañía de su sobrino Celso Adolfo Bejarano. Este último se encontraba al mando del rodado en que transportaban la droga. Celso no logró escurrirse de la Justicia del vecino país al igual que su tío, pues no era funcionario de la Embajada Paraguaya allí, y fue condenado. Por su parte, Gill Bejarano negó rotundamente cualquier acusación en su contra.