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Michis, los mimados en cada vez más bares y restaurantes

Se volvieron muy famosos en redes sociales.

Poco a poco, cada vez más locales de comida, bares, bibliotecas y universidades van abriendo sus puertas a los mininos como mascotas.

Jack es el gato del restaurante La Tarantella, de Asunción, que llegó hace tres años para ser el centro de atención.

“Es un personaje, se pone en la entrada y les recibe a los clientes, los días que ‘trabaja’ usa la corbata”, cuenta Juan Galeano Grassi.

“Somos una empresa amiga de las mascotas, acá si llega gente que tiene gatos o perros puede pasar sin problemas”, añade el propietario.

En la Facultad de Derecho de la UNA, Copito de Nieve es el gato que se ganó el corazón de estudiantes, docentes, funcionarios y comerciantes.

Él llegó hace nueve años y pese a que le dieron tres veces en adopción, siempre volvió, cuenta la profe Isabel González, de la biblioteca.

El michi estaba acostumbrado a comer hasta empanadas con los estudiantes, pero adoptó a doña Victorina como su principal cuidadora. Ella tiene una librería allí, pero dejó de asistir cuando empezó la pandemia.

La profesora Isabel le creó un perfil de Facebook para animar un poco a los alumnos y hacerles saber que Copito seguía ahí.

Desde entonces, le empezaron a llegar donaciones de balanceado y hace unos días le regalaron un enorme comedero.

“Es una terapia”, dice la funcionaria, ciento por ciento a favor de tener mascotas en el lugar de trabajo.

En el bar-café La Quesería aceptan a las mascotas en la terraza. “Suelen venir los vecinos, entran a tomar un café y traen a sus guagüis”, comenta Alessandra Camagro. Dice que posibles clientes les suelen llamar exclusivamente para preguntar si aceptarían a sus peluditos.

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