Bruno Calister Chagas (47) compartió por última vez con sus colegas el jueves pasado, en un ambiente normal de trabajo. Nadie imaginó que sería la última vez que lo verían con vida.
Después de ese día, el médico brasileño dejó de responder mensajes y llamadas. El viernes ya no apareció y durante el fin de semana su silencio empezó a llamar la atención, pero fue este lunes cuando se encendieron todas las alarmas, ya que no se presentó a una cirugía en la que debía estar y en la que tenía mucho interés, ya que venía enfocándose en seguir la especialidad de anestesiología.
Sus propios compañeros avisaron a la Policía quienes llegaron hasta el inquilinato donde vivía, en el barrio San José de Santa Rosa, Misiones. Su moto estaba estacionada frente a la casa, y el aire acondicionado funcionaba, pero nadie respondía.
Posible sobredosis
Cuando entraron a la pieza, lo encontraron sobre la cama, ya sin vida y en avanzado estado de descomposición. En el lugar había 13 ampollas de fentanilo y otros medicamentos de hospital. También tenía vías en los dos brazos, por donde creen que se pasó los remedios. Por eso, los investigadores sospechan de una sobredosis.
De forma preliminar, se calcula que Bruno habría muerto al menos dos días antes de que lo encontraran.
Calister Chagas era de São Paulo, Brasil, pero se formó en Paraguay. Se recibió en la Universidad Politécnica y Artística del Paraguay y, después de hacer su internado, se quedó trabajando en Misiones. Se estaba preparando para rendir a la Comisión Nacional de Residencias Médicas con la idea de entrar a la especialidad de anestesiología. Sus conocidos contaron que viajaba seguido a Asunción para hacer trámites y seguir capacitándose.