El silencio se apoderó de la casa de uno de los pobladores más antiguos de la zona de Valle Pucú, Areguá.
Es que se robaron a Pancho, un loro muy ruidoso y compañero fiel de don Ignacio Coronel, de 89 años.
En el vecindario, al señor lo conocen como “Don Coronel”. El hombre vive pegado a la Comisaría 37 Central.
Se presume que el animalito fue robado entre las 19:00 y las 20:00 del sábado. Se descarta que hay sido devorado o atacado por algún perro o gato, ya que no fue encontrada ninguna clase de plumas esparcidas en la casa o el patio.
El señor y la familia consideran algo más que una mascota al ave que desapareció como por arte de magia. Para el abuelo, Pancho era el compañero que lo saludaba cada mañana, un amigo especial al que hablaba como si fuese un hijo. El impacto emocional fue tan grande que sus parientes decidieron hacer público el caso.
Los allegados pidieron ayuda a la comunidad para que brinde cualquier información que tengan sobre el paradero del plumífero.
Con preocupación, viralizaron el robo en redes sociales. Los integrantes de la familia Coronel pidieron en nombre del abuelo a las personas que tengan al pájaro que lo devuelvan. Postearon una foto donde se puede ver al hermoso lorito subido sobre un palo colgado en una parte de la casa.
No se descarta que Pancho haya sido robado por algún adicto que luego lo vendió para adquirir para sus vicios.
Podría afectar
El veterinario Oscar Luis Ferrer explicó lo que ocurre generalmente cuando un ave es sacada de su zona de confort. Comentó que el loro puede sufrir una situación de estrés. “Ellos conocen la voz de las personas de la casa y más aún de su dueño que lo mima”, mencionó a EXTRA. La tensión de no tener esas presencias puede causarle incluso pérdida de apetito, advirtió.
Sobre la posibilidad de que el lorito pueda morir de tristeza, dijo que podría darse, aunque no pueda asegurar eso. Mencionó que, en algunos casos, las mascotas se adaptan al nuevo entorno y que llevan una vida como normal como la que tenían con sus humanos originales.