12 feb. 2026

Humillantes revisiones a mujeres que visitan Tacumbú

Ir en polleras, sentarse en cuclillas, entre otras situaciones, pero solo para mujeres. Director indicó que siguen en práctica por falta de tecnologías.

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Prácticas manuales se aplican en controles de ingreso a Tacumbú por falta de tecnología.

Archivo / RCC

Las madres, hermanas o pareja que van a visitar a su pariente a Tacumbú deben pasar por varios controles, algunos muy fuertes.

Rubén Peña, director de Establecimientos Penitenciarios, explicó a Monumental 1080 AM, que se encontró con un protocolo vigente que establece que los hombres deben ingresar con vaquero y las mujeres con polleras.

En los alrededores de la penitenciaría, se puede alquilar o vender polleras para poder ingresar al establecimiento.

El tema es así: “Se sientan en cuclillas y se estima que si tienen algo, se debe caer”, dijo. Agregó que las mujeres que están en sus días también deben retirarse las toallitas y comprar de ahí una compresa nueva para colocarse.

“Esos detalles no tengo, pero debe ser así por practicidad”, mencionó el alto funcionario.

Peña admitió que estos protocolos siguen en vigencia porque no cuentan con medios tecnológicos, como scanner para poder verificar a las personas que van a ingresar.

Toda estas prácticas se realizan para evitar que ingresen al lugar drogas u otro objeto prohibido.

En los últimos días, una mujer con intenciones de visita se le realizó el control y se “le cayó una bolsita de monedas”, recordó el dire.

Hasta a las abogadas

La exministra de Justicia, Cecilia Pérez, comentó que estos procedimientos invasivos son para mujeres como para hombres, aunque con diferencias en la aplicación.

“A los hombres también se les tiene que revisar exhaustivamente, pero no se les exige que se pongan en cuclillas. En el caso de las embarazadas había problemas porque ellas no podían sentarse en esa posición. También se detectaron casos de objetos ocultos en pañales de bebés durante las visitas”, explicó.

Pérez dijo que incluso las abogadas son sometidas a controles similares estrictos. “A las abogadas les obligan a ir en pollera, ponerse en cuclillas y se les revisa las partes íntimas. Eso no debería ser así, porque la ley establece que el contacto con el abogado debe ser irrestricto, salvo resolución judicial o fiscal”, afirmó.