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Esclava sexual: "Pensé que eso era parte de la vida, que era mi obligación vivir así"

La mujer, que de niña fue abusada por Perrier y luego por Stroessner, contó los detalles del día en que conoció al dictador y cómo la "seleccionaron".

“No voy a dar la cara, porque los años que me restan quiero vivir en paz”, decía Soledad (nombre ficticio) en una extensa entrevista cedida a Radio Monumental esta mañana.

La mujer, que a los 12 años se convirtió en esclava sexual de Popol Perrier, contó los detalles del día en que conoció al “general” y quién fue la persona que la “seleccionó” para ser abusada por Alfredo Stroessner. “Hubo una elección de reina donde apareció en la mesa donde yo estaba con mi madre una señora muy coqueta”, comentó Soledad. A ella le impresionó la forma en que esa mujer estaba vestida.

“Se presentó como Coca, y yo tenía entendido que era la jefa de la sección de caballeros de La Riojana. Recuerdo que ella es la que se acercó a mamá y hablamos”, relató. Contó que la mujer acabó llevándolas hasta su casa y, y al día siguiente, apareció allí para buscarlas.

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Según ella, tenía entre 14 y 15 años cuando “Coca” apareció en su vida. Con la mujer fueron hasta inmediaciones del Panteón de los Héroes, donde descendieron para abordar otro vehículo “totalmente negro y polarizado”. Con su madre y Coca subieron en la parte de atrás y empezaron a conversar. “Ella me decía cómo debía comportarme, que lo justo y necesario tenía que contestar”, refirió.

Luego de un largo viaje, llegaron a un lugar custodiado por varios guardias. “Me pasó un líquido con el que tenía que lavarme la vagina, me dijo que eso iba a hacer que dé la sensación de que yo era virgen. Tengo entendido que era algo parecido a la legía”, señaló. Esto, debido a que Stroessner quería solo niñas vírgenes, “por eso tenía que parecer que lo era”, dijo.

Un grave “error”

Soledad contó que una de las cosas que recuerda perfectamente bien es su “metida de pata” con el dictador. “Veo que tiene como costras en la nariz y me acerqué para sacarle porque me parecía que era una suciedad y saltaron todos. Hasta Coca saltó para que no le toque, eso recuerdo bien, la metida de pata que hice”, expresó.

Añadió que si bien muchos deben estarse preguntando para qué trae al recuerdo todas estas cuestiones, ella lo hace porque pensaba que lo que vivía era algo normal. “Yo pensé que eso era parte de la vida, que era mi obligación vivir así, mataron en mí todo”, dijo al borde del llanto.

La casa de Perrier

Elenita, Julia, Leolinda, Marilú y otras dos a tres niñas de entre 11 y 12 años eran las que formaban parte del harén de Perrier en Sajonia. Ella era la “privilegiada” pues dormía con Perrier en una habitación, mientras las demás, a elección del “comandante”, se turnaban para acompañarlos en la cama.

Perdió el colegio

Entre otras cosas, Soledad contó que tuvo que dejar sus estudios a causa de esto, pues sus compañeritas le veían como “prostituta”. “Yo perdí el colegio porque debía callar. Lo peor es que cuando te veían en una autazo te trataban de prostituta. No podía contar realmente lo que pasaba”, señaló.

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