02 ene. 2026

Armó un vivero para luchar por su hijo accidentado

Con plantitas y macetas hechas por ella misma, paga el tratamiento del joven que quedó con graves secuelas.

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Leydy y su hijo Éver, quien muestra las cicatrices en su cabeza.

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En medio del dolor y la lucha diaria, Leydy Zelaya, de Potrero Po’í, Caacupé, decidió no bajar los brazos. Con macetas, plantines y mucha garra, armó un vivero en el patio de su casa para poder costear los gastos médicos de su hijo Éver Benítez (26), quien quedó con graves secuelas tras un accidente de moto.

Éver contó a Extra que hace dos años se mudó a San Antonio para trabajar como delivery de una casa de cosméticos de Fernando de la Mora, pero su vida cambió de golpe cuando una joven al mando de una camioneta lo atropelló. El impacto fue brutal. Terminó en el Hospital del Trauma, donde fue operado 18 veces de la cabeza y pasó nueve meses internado.

Hoy, el joven vive con una válvula neurocerebral y una placa de titanio que hace de tapa en su cabeza. Puede hablar y recuerda todo, pero perdió la movilidad del lado izquierdo del cuerpo y no puede caminar. La mujer que lo atropelló no se hizo responsable.

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Lejos de rendirse, Leydy se reinventó. Desde casa cuida a su hijo y trabaja sin parar. “Ella hace de todo para seguir trabajando desde casa y poder cuidarme. Tiene un hermoso vivero con todo tipo de plantas y también fabrica planteras de cemento”, contó Éver con orgullo.

La lucha, sin embargo, es constante. Para intentar recuperar algo de movilidad, el joven necesita fisioterapia todos los días. Actualmente asiste a SENADIS para su fisioterapia, pero la atención es limitada.

“No tenemos neurólogo en Caacupé y debemos viajar hasta Emergencias Médicas, eso implica mucho gasto. Vamos a fisioterapia para que la rigidez sea más blanda y pueda manejarse mejor en su silla de ruedas”, explicó.

La situación se volvió aún más complicada en los últimos meses. “Ahora otra vez le están drenando líquido de la cabeza por una supuración de la placa que no cicatriza bien”, lamentó.

La señora señala que solo necesita que su vivero se conozca más. “Queremos impulsar más el vivero para seguir dando oportunidades a mi hijo. Es la forma que la gente nos puede ayudar”, explicó la mamá.

Entre plantas que brotan y hermosas macetas hechas por sus propias manos, Leydy sigue apostando a la vida. Cada plantita vendida es un paso más en la recuperación de Éver, una madre que transforma el dolor en trabajo y esperanza.

Si querés ayudar y de paso embellecer tu patio, podes comunicarte al (0985) 644-594.
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