“Mi actual señora antes estaba casada con un español, pero el señor regresó a su país. En ese momento empezamos una relación y queríamos casarnos y pedimos a la Iglesia la anulación de su boda. Pero nunca pensamos que el proceso tardaría más de 10 años. Arrancó en la década de los 70 y recién terminó en los 80”, relató Roberto. El entrevistado señaló que los católicos celebran la reforma impuesta por el papa Francisco, que simplifica y agiliza el proceso para anular bodas católicas.
Roberto explicó que pagó G. 2 millones al Arzobispado de Asunción para iniciar el proceso de nulidad. “Como el español ya no estaba en el país, tuvimos que recurrir a una abogada experta en derecho canónico. A ella le pagamos G. 4 millones. En total gastamos G. 6 millones para anular su boda”, añadió.
El papa Francisco escribió en sus cartas que la intención de la Iglesia no es favorecer la nulidad, sino que los procesos sean más rápidos y gratis. Roberto comentó que tras la anulación contrajo matrimonio católico con su actual pareja. “Por insistencia de mi señora, hace poco nos casamos por la Iglesia”, comentó.
Muchas anulaciones
El padre Narciso Velázquez, rector de la Universidad Católica de Asunción, también se refirió a los dos decretos expedidos por el papa Francisco. “El proceso no cambia, es el mismo que hace 2 mil años. Lo que cambió es que será gratis y más breve”, señaló.
El religioso añadió que, por mes, cerca de 6 parejas se acercan al Arzobispado de Asunción para solicitar la nulidad de su boda y 4 matrimonios quedan sin efecto.