25 jun. 2026

¡De no creer! La insólita historia que une a Paraguay y Australia antes del partido de hoy

Había sido unos 230 australianos cruzaron todo el océano para fundar “Nueva Australia”, que hoy día es Caaguazú.

Paraguay vs Australia

Hoy a las 23:00 enfrenta Paraguay a Australia.

Generado con IA

Hoy no es un jueves cualquiera. Hoy la Albirroja se juega la vida en el Mundial 2026 contra Australia, un rival que en los papeles parece lejano, extraño y lleno de canguros. Pero, ¡atendé este dato que te va a sorprender!

Resulta que los australianos y los paraguayos tenemos una historia en común que data de hace más de 130 años. Sí, leíste bien. Antes de que ruede la pelota hoy, tenés que conocer cómo un grupo de australianos terminó fundando su propia utopía en medio del monte paraguayo.

Para entender este guyryry histórico, hay que viajar en el tiempo hasta 1893. En aquella época, Australia estaba pasando por una crisis económica de la gran siete, con huelgas de esquiladores (los que cortaban la lana a las ovejas) y un desempleo que daba miedo. Fue ahí cuando un periodista re zafado y ultra idealista llamado William Lane dijo: “Acá no se puede vivir, armemos los bultos y busquemos un lugar para fundar el paraíso en la Tierra”. ¿Y qué lugar eligieron? Nada más y nada menos que nuestro querido y golpeado Paraguay.

El gobierno paraguayo de ese entonces, desesperado por repoblar el país después del desastre de la Guerra de la Triple Alianza, les recibió con los brazos abiertos. Les regaló miles de hectáreas de tierra fértil en lo que hoy conocemos como el Departamento de Caaguazú. Fue así como en el barco “Royal Tar”, unos 230 australianos cruzaron todo el océano para fundar “Nueva Australia”. Venían con una idea fija: crear una sociedad perfecta, sin clases sociales, sin dinero, donde todo se compartía y, ojo al dato, ¡donde el alcohol estaba terminantemente prohibido!

Las paraguayas conquistaron a los extranjeros

Y ahí empezó el verdadero dolor de cabeza para los extranjeros. Imaginate lo que habrá sido para esos australianos, acostumbrados al frío o al desierto de su tierra, bajarse en medio de la selva paraguaya con un calor de locos, mosquitos del tamaño de un puño y el idioma guaraní que no entendían nada. Al principio, las cosas iban más o menos bien, pero la prohibición del chupi y las estrictas reglas de William Lane hizo que la muchachada comience a plaguearse.

Dicen las malas lenguas de la historia que el “paraguayismo” no tardó en contagiar a los visitantes. Los muchachos australianos, cansados de tanta disciplina y con ganas de tomarse una caña bien fría para aguantar el calorazo, empezaron a escaparse a los pueblos vecinos. Los muchachos paraguayos les convidaban un trago, les enseñaban a bailar y, por supuesto, el amor hizo lo suyo. Las paraguayas, con su andar arrollador, terminaron enamorando a los rudos australianos.

La utopía socialista duró menos que un soplido en una tormenta. Hubo peleas, divisiones y Lane terminó abriendo otra colonia llamada “Cosme”, pero al final, el experimento fracasó. Sin embargo, lo que no fracasó fue el lazo de sangre. Muchos australianos decidieron quedarse a vivir en Paraguay para siempre. Cambiaron el té por el tereré, aprendieron a hablar un guaraní cerrado y se mezclaron con nuestra gente.

Hoy en día, si viajás a la zona de Nueva Londres (que nació de esa misma movida en Caaguazú), te vas a encontrar con paraguayos de pura cepa, que gritan "¡Anichéne!”, que toman caña, comen chipa, pero que tienen apellidos como Wood, Murray, Smith o Kennedy, y algunos hasta tienen ojos azules o cabellos rubios heredados de aquellos aventureros de 1893.

Por eso, el partido de hoy en el Mundial no es un choque cualquiera. Es el partido de los tatarabuelos contra los primos lejanos. En la cancha seremos rivales por 90 minutos. Ellos vendrán con sus millones y su fútbol dinámico, pero la Albirroja va a entrar a la cancha con la garra guaraní de siempre, esa misma garra y hospitalidad que conquistó a los australianos hace más de un siglo.

Así que ya sabés, armá tu combo para alentar a la selección: prepará el asado, que no falte la rubia espumante (esa que a William Lane no le gustaba) y ponete la camiseta. Hoy jugamos contra Australia, un país que aunque esté al otro lado del mapa, tiene un pedazo de su corazón y de su historia enterrado en la tierra roja de nuestro Paraguay. ¡Vamos Albirroja, que hoy los primos se van a quedar con las ganas!

Fuente: The Sydney Morning Herald