25 jun. 2026

¡Como en el primer mundo! Dejan mandarinas en la vereda y la gente paga en una cajita

Una profe jubilada y su esposo apicultor armaron un puesto de autoservicio en la vereda. La gente elige su bolsa y deja la plata en una cajita.

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Los precios son prácticamente regalados.

“Deposite su dinero y retire su producto”, dice la cajita que los vecinos leen al pasar por el barrio Capitán Roa de Coronel Oviedo. Ahí, frente mismo a su casa, la profe Celsa Ibarrola y su marido Heriberto Santacruz pusieron un puesto de autoservicio de mandarinas sin cajeros ni ojos vigilantes.

El emprendimiento arrancó con todo esta semana y es idéntico al sistema de autoservicio que se usa muchísimo en los países del primer mundo europeo. El mecanismo es sencillito: agarrás las frutas que querés y ponés la platita en la caja.

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La profe Celsa Ibarrola.

Aunque al principio había miedo de que aparezca algún avivado y se lleve las frutas de arriba, hasta ahora el negocio es todo un éxito. Doña Celsa contó que gracias a la honestidad de la gente ya vendieron varias docenas.

La profe detalló que algunos dejan el dinero directo en la cajita y siguen de largo, mientras que otros, todavía un poco desconfiados del sistema, prefieren aplaudir frente a la casa para entregarle la plata en la mano.

“Tenemos que volver a los valores que siempre hemos tenido. Si funciona en otros países, tiene que funcionar acá también”, tiró la profe jubilada en contacto con el programa TV al Aire.

Directo de la planta

Detrás de cada jugosa mandarina hay un laburo de la gran siete. Don Heriberto, quien además es apicultor, se encarga de mimar la producción. Él mismo plantó los árboles en su terreno, se sube a la escalera y baja las frutas una por una para que no se machuquen y lleguen impecables a las manos de los clientes.

Para los que quieran probar, una docena de mandarinas está a solo G. 5.000 y te llevás tres docenas por G. 10.000.