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Narco Beira-Mar lanza negocio online y libro sobre Jesús desde la cárcel

Con 300 años de condena encima,el narco más grande de la región planea utilizar internet para su nuevo negocio.

A casi dos décadas de ser capturado y encarcelado en un campamento de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Luiz Fernando Da Costa, más conocido como Fernandinho Beira-Mar, el “Pablo Escobar brasileño”, alejado del negocio de las drogas, decidió abrirse paso a nuevas experiencias empresariales.

Crecido en un pequeño pueblo a orillas de la bahía de Guanabara, en la favela de Beira-Mar, en Duque de Caxias de la Baixada Fluminense; Fernando se convirtió en el mayor distribuidor de drogas y armas en las comunidades de Río.

A los 18 años de su detención que se convirtió en una condena de 300 años, el narco más grande de la región planea utilizar internet para su nuevo negocio: vender en la ciudad tazas, camisas, gorras y hasta protector de teléfonos celulares con la marca: FBM, haciendo alusión a su mote.

Desde la celda 38 que ocupa en la Penitenciaría de máxima seguridad de Mossoró, en Río Grande del Norte, Fernandinho, planea convertirse en un empresario, para además promocionar sus libros, escritos detrás de los barrotes. Uno de ellos escribió sobre Jesucristo, para culminar su curso a distancia sobre Teología.

En el otro hizo una autobiografía, donde cuenta los detalles de su trayectoria al margen de la ley y sus comienzos como microtraficante de cocaína y marihuana, que llevaba desde Colombia y Paraguay para abastecer las bocas de fumo en la Favela; hasta que se asoció al jefe de las FARC, Tomas Medina Caracas, asesinado por el ejército colombiano en el año 2007.

Con su sitio, el narco pretende ofrecer los productos confeccionados por una Organización No Gubernamental (ONG), ligada a una iglesia evangélica.

Su abogada Paloma Gurgel confirmó al medio brasileño UOL que la página está en construcción y Beira-Mar ha estado siguiendo el proceso completo de creación de la página web y textos, que se examinan obligatoriamente por el sector de inteligencia del sistema penitenciario y la dirección de penitenciaria de Mossoró.

La defensora dijo que no estaba autorizada a informar detalles sobre el sitio, pero ofreció a hacerle llegar las consultas del mencionado medio a su cliente. De acuerdo al mismo, el Código Procesal Penal brasileño no prevé ningún tipo de impedimento para que un preso condenado tenga una marca comercial, tampoco un sitio en internet con su nombre.

Sin embargo, el preso Luiz Fernando da Costa no tiene autorización para acceder a ordenadores, salvo en los períodos dedicados al estudio a distancia, pero bajo monitoreo del sector de inteligencia. La construcción y mantenimiento del sitio debe ser hecha por terceros, según la abogada, siguiendo instrucciones de Beira-Mar.

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