Desde que comenzó la guerra en Oriente Medio, el teléfono de Ron Hubbard no ha dejado de sonar.
“¿Quiere un refugio antibombas o uno para tornados?”, pregunta el empresario. “Antibombas”, responde el cliente.
El negocio se encuentra en Sulphur Springs, una ciudad rural de Dallas, en Texas.
Le hicieron pedidos de Catar, Pakistán y Dubái, además de Baréin, Catar, Kuwait, en los Emiratos Árabes Unidos.
Pero la demanda no solo viene de países en riesgo inmediato. También crece en Estados Unidos.
En el patio de la fábrica, una veintena de refugios, similares a los containers están listos para ser enviados a clientes de distintas partes del país. Otros 40 pedidos se están fabricando a medida y necesidades que los clientes piden.
Hubbard codifica los nombres de sus clientes, por confidencialidad, y en muchos casos estos se comunican a través de sus abogados.
Tecnología memete
Un refugio básico, pensado para que cuatro personas permanezcan hasta una semana bajo tierra en el jardín de su casa y que resista bombardeos y radiación, cuesta unos 25.000 dólares.
Los más atractivos, diseñados para aguantar más años, pueden superar varios millones de dólares, dependiendo del alimento, la energía y el agua que almacenen.
“Depende de si se están preparando para el fin del mundo o el Armagedón o si se están preparando para una lluvia de misiles como lo han hecho la mayoría de los israelíes”, detalla.
Hubbard dice que hace refugios para todos los casos. “Aquellos que decían: estos estadounidenses locos comprándose refugios antibombas, ya no lo dicen más”, he’i.
Puede tener varios lujos
Los refugios pueden construirse de concreto en el terreno o fabricarse de metal. Tienen puerta hermética.
Dependiendo del presupuesto, el interior es similar a un departamento: sala con TV, dormitorio, cocina, baño. Hay quienes incluyen un almacén de armas.
La idea es que esté conectado a una fuente de energía, tenga baterías de respaldo y filtro de agua y cuente con señal inalámbrica. Si falla la electricidad, el sistema de ventilación del búnker puede operarse manualmente con una manivela, como los autos antiguos.
Kit de supervivencia de la Unión Europea
Elementos recomendados en el kit de emergencia de la UE
- Agua potable: Al menos 3-6 litros por persona (idealmente bidones o botellas para varios días).
- Alimentos no perecederos: Conservas, barritas energéticas, frutos secos, galletas o raciones que no necesiten refrigeración ni cocción complicada.
- Medicamentos y botiquín de primeros auxilios: Medicamentos personales, analgésicos, antisépticos, vendas, gasas, tijeras, termómetro y cualquier tratamiento crónico.
- Iluminación y energía: Linterna (preferiblemente a pilas o dinamo), pilas de repuesto, mechero, cerillas impermeables, cargador portátil para móvil y batería externa o “batería eterna”.
- Comunicación e información: Radio a pilas o de manivela (muy importante para recibir alertas sin internet ni electricidad), silbato para pedir ayuda.
- Herramientas básicas: Navaja multiusos (tipo navaja suiza), cinta adhesiva, cuerda o plásticos para refugio/aislamiento.
- Higiene y confort: Toallitas húmedas, mascarillas, artículos de higiene personal, ropa de abrigo o manta térmica.
- Documentos y dinero: Copias de cédula, pasaporte, seguros y documentos importantes (en bolsa impermeable), dinero en efectivo (por si fallan pagos electrónicos).