Los 12 alumnos que tiene en el 2º grado, turno tarde, la profesora Clyde Volkart, de Atyrá, no se conectan a las clases virtuales.
“Me estoy dando cuenta que mis alumnos del turno tarde tienen menos acceso a la tecnología. No se conectan para nada. Yo no sé si les llega la información”, dijo.
Con los 15 alumnos del turno mañana no tiene mayores complicaciones. Les llama de a tres a través de WhatsApp porque la aplicación no permite más personas conectadas al mismo tiempo.
“Estoy tratando de hacer unos videos caseros para explicar las lecciones pero no estoy segura si los de la tarde van a recibir como los de la mañana”, contó.
También le propusieron que haga fotocopias y las entregue casa por casa, pero eso para la docente va en contra del distanciamiento social; aparte, saldrá de su bolsillo.
Lamentó que subieron las exigencias por parte de la Supervisión, que quiere que se entreguen informes de todas las materias que enseñan en la semana sin que haya retorno de los alumnos.
“Creo que el ministro Eduardo Petta es muy optimista al decir que se puede, porque nosotros no estamos al nivel de Finlandia que puede dar el 100% del contenido online”, remarcó.
Mucha confusión
El 42% de los estudiantes secundarios no se siente capaz de llevar a la práctica las clases virtuales, el 46% cree que podrá pero con dificultad y solo el 11% se siente capaz, según resultados parciales de una encuesta de la Federación Nacional de Estudiantes Secundarios (Fenaes).
“Las clases virtuales no les llenan a los estudiantes, es una solución parche”, refirió Alexis Arce, coordinador ejecutivo del gremio estudiantil.