09 jul. 2026

“Mi miedo más grande fue no volver a arbitrar”

Un accidente rutero casi la dejó fuera de las canchas, pero Elena Ruiz Díaz sobrevivió y se convirtió en un ejemplo.

El ruido de los hierros que se retorcían es todo lo que recuerda María Elena Ruiz Díaz. A la par, se rompían sus huesos. Aquel accidente marcó su piel y su vida.

Corría el 2017. Un brutal percance entre un colectivo y un camión de gran porte casi le quita sus sueños.

Oriunda de Valenzuela, Cordillera, Elena había abordado ese micro rumbo a su más grande anhelo: el arbitraje. Pero el infortunio y una maniobra le obligaron a posponer sus objetivos.

De entre los escombros y casi al borde de la muerte, Ruiz Díaz resurgió: fue una de las tres sobrevivientes de aquel horroroso día en el que otros seis pasajeros no corrieron con la misma suerte.

“Es un milagro que hoy pueda contarles mi historia”, dijo a EXTRA. Con voz entrecortada, la valiente mujer de 29 años reveló cómo fue su recuperación.

“Fueron dos largos y duros años, con terapias y apoyo de la familia y los compañeros logré dar los primeros pasos”, contó.

Para ese entonces, sus temores habían cambiado: ya no le temía a los insultos que provenían de las gradas mientras arbitraba un partido, sino a no poder dirigir uno, por la seria lesión en su columna. “Mi miedo más grande fue no volver a correr, no poder arbitrar, me aterraba no moverme”, recordó.

Aferrada al banderín

Pero no desistió y se aferró a la vida, tanto como al banderín, su fiel compañero. “Me volví a ir a las prácticas en la UFI y recibí mucha ayuda, en cada paso que daba sentía dolor, pero más dolor sentía estar fuera, así que me esforcé, retomé mi camino”, agregó.

La juez hoy asiste los partidos del Interligas femenino. “Cuando volví a las canchas, fue emocionante, sentí un cosquilleo indescriptible”, dijo.

Elena quedó con cicatrices en su cuerpo, pero las de su alma sanaron en aquella primera corrida.