En marco de la celebración de la Divina Misericordia, ayer se celebraron dos misas totalmente opuestas.
En una de ellas los fieles usaron imágenes y cuadros para reemplazar su presencia y en la otra sí estuvieron en carne y hueso a pesar de la cuarentena total.
En la capilla del Divino Niño Jesús, de Fernando de la Mora, ayer celebraron una misa a puertas cerradas pero que tuvo como testigos a los santos y las fotos de cada familia que se colocaron en los bancos.
Una madre se acercó llorando para entregar la foto de sus dos hijos con capacidades especiales para que estén también frente al Altísimo.
“Aunque no sabía si sus hijos iban a salir con vida de esta, quiso que la imagen de ellos estuviera presente”, contó Bilfia Arias, una catequista.
Las imágenes se van a quedar hasta el final de la pandemia, contó.
Misa con 70 fieles
En la parroquia Virgen del Carmen de Asunción se celebró ayer una misa de 30 minutos aproximadamente a la que asistieron 70 personas, a pesar de la prohibición por la cuarentena.
“No era una multitud. No era un hacinamiento para un templo enorme”, respondió el párroco Ángel Arévalo.
Contó que la celebración litúrgica surgió en forma espontánea al culminar la procesión con el santísimo.
El Arzobispado de Asunción ordenó que no se celebren las misas. Desde el departamento de prensa informaron que Arévalo recibió un llamado de atención.
Oraron por los enfermos.
“Hacemos un llamado a todos los católicos a no tener miedo”, dijo monseñor Ricardo Valenzuela, obispo de Caacupé, respecto al sobrevuelo que ayer realizaron en helicóptero sobre el Área Metropolitana y Asunción con el Santísimo.
Pidió a los fieles aprovechar esta situación para creer en el amor a la vida y acercarse más a Dios. Participó también monseñor Adalberto Martínez, obispo de Villarrica, administrador apostólico de las FF. AA. y la Policía Nacional.