Como en la fábula “La liebre y la tortuga”, en la carrera de los mozos realizada ayer sobre calle Palma, ganó el más lento.
La lluvia tenue de la mañana hizo más grande el desafío para los seis mozos registrados en la competencia organizada por El Bodegón.
La cuestión no era sencilla, cada mozo debía correr cien metros sosteniendo con una mano la bandeja cargada con una “milanesa XL”, una ñoño de Pilsen y un vaso de vidrio cargado con cerveza.
Cerca de las 11:00, los competidores comenzaron a calentar motores. Se colocaron frente a sus respectivas mesas y recibieron las indicaciones: debían llegar a la meta y colocar su bandeja sobre sus mesas sin derramar ni una gota de cerveza. Una mano debía estar al frente con la bandeja y la otra a la espalda. Si algo se les caía o intentaban sujetarlo quedarían descalificados.
Los seis competidores salieron a pista y el experimentado Fredy Mora, del restaurante Hacienda Las Palmeras, tomó la delantera, pero pronto fue superado por Julio Ríos, de El Bolsi, y Víctor Fernández, mozo independiente. Estos dos estuvieron cabeza a cabeza. El primero en llegar fue Víctor, pero no se llevó el primer puesto.
Mientras todos los mozos ya discutían sus posibles puestos, atrás llegaba despacito Matías Ojeda (24), quien representaba a La cocina de Maureen.
El jurado revisó las bandejas y todas estaban salpicadas con cerveza, menos la de Matías. El joven llegó último, pero fue el único que cumplió con el requisito más importante: no derramar la birra.
Premiados
“Fui lento, pero seguro. Mis compañeros se apuraron bastante y eso les jugó en contra”, mencionó Matías.
En Sajonia, Asunción, se encuentra un local que ofrece almuerzos, bocaditos y comidas rápidas: La cocina de Maureen.
El ganador de los G. 1.000.000 apuesta todo su empeño y sus sueños en el emprendimiento familiar. El premio será invertido en el negocio, según el muchacho.
Experimentados
Abelardo Rolón, de Itá, se quedó con el tercer puesto y ganó 10 packs de cerveza. Él estaba vestido superelegante, con camisa blanca, chaleco y moño negro. “Hace 10 años me dedico a esto, soy mozo profesional, estudié para esto”, manifestó.
Rolón señaló que ahora hay mucha competencia. “Ahora se contrata a jóvenes que aprenden por el camino. Está bien, pero también se desprestigia el oficio”, apuntó.
En el cuarto puesto quedó Freddy Mora, de Hacienda Las Palmeras. “Un verdadero mozo sabe lo que quiere el cliente antes que le pida. Hay que estar atento hasta en sus gestos”, acotó. Mora tuvo su propia hinchada: su esposa y sus dos hijos. Ganó un kit parrillero.
En el quinto puesto quedó Julio Ríos, de El Bolsi. Y último, Fernando Franco.