09 ene. 2026

“No quiero ni sentir que mi marido respira, no le soporto”

Noelia contó que le tiene rabia porque él sale a trabajar y ella se queda con su bebé.

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Ilustración

Me llamo Noelia, tengo 35 años. Estoy con mi esposo Tomás hace 5 años. Tenemos juntos un hijo de un año.

Él siempre fue buen marido, buen padre, pero caímos en una rutina de la que no podemos salir más.

De cierta forma sé que le quiero a mi marido, muy en el fondo, pero me molesta todo de él, a veces no quiero ver ni su cabello, no le soporto.

Él trabaja todo el día, y yo me quedo en la casa, y cuando viene del trabajo igual ayuda mucho sin quejarse.

Pero siento que nada es suficiente con todo lo que tengo que aguantar en el día, la carga de la casa y el cuidado de mi hijo.

Yo trabajaba como él, en una oficina, soy profesional y llegamos a un acuerdo de que dejaría el trabajo para dedicarme a mi peque.

No somos millonarios, pero tampoco estamos muy mal, con su salario nos alcanza.

Pero siento que perdí mi independencia, me da rabia tener que estar todo el día en la casa y no poder ir a mi oficina, tener ese tiempo sin mi hijo al menos un rato, organizar papeles, sentirme útil de esa forma.

Culpa

Y aunque sé que no es así, muy dentro mío quiero culparle a mi marido por todo, porque él me insistió en que me quede en la casa, y a mi también me pareció una gran idea.

Lo vi como que por fin iba a poder dedicarme a la casa y sería una mamá presente, pero como mujer, como profesional, me siento una inútil.

Y es como que siento mucha rabia contra Tomás.

Él respira y ya me molesta, no quiero que me bese. No quiero que se me acerque, no sé qué me pasa, pero simplemente no quiero.

Sé que muy en el fondo siento algo por él aún, no sé si es cariño, o sigue siendo el mismo amor de antes.

Pero estoy triste y solo verlo hacer su vida como si nada, ir al trabajo, venir encontrar la cena lista, aunque me ayuda en lo que puede cuando viene, la mayor parte del trabajo de la casa me toca porque simplemente él no está en todo el día, llega tarde.

Trato de disimular y no puedo, y ya se da cuenta, ya me pregunta. No quiero tener intimidad con él. Incluso estamos durmiendo en habitaciones separadas. La excusa primero fue que mi hijo aún toma titi de noche-madrugada y no quiero que él tenga que despertarse teniendo que trabajar al día siguiente.

Y era cierto, pero ahora me pide volver a dormir juntos y ya no quiero ¿Qué me pasa?

La respuesta:

Entiendo que estás en una crisis vital y de identidad, muy común tras cambios significativos como la maternidad y la transición a ama de casa a tiempo completo, especialmente si antes tenías una carrera profesional satisfactoria. Tu frustración no nace de un fallo en tu marido o en tu relación, sino de un conflicto interno entre la imagen de “madre presente” que acordaron y tu necesidad de realización personal e independencia. La rabia hacia tu marido es un mecanismo de defensa y una forma de desplazar el malestar que sientes contigo misma por la pérdida de tu rol profesional y la independencia asociada, un sentimiento de “inutilidad” que te genera una gran tristeza.El distanciamiento emocional y físico, incluyendo la falta de deseo sexual y dormir separados, son síntomas claros de este malestar profundo y de la acumulación de resentimiento. Te sentís atrapada en una rutina que no te satisface y la disparidad en sus rutinas diarias (él fuera, vos en casa) acentúa tu sensación de carga desigual y aislamiento. Es fundamental que puedas validar tus propios sentimientos y reconocer que no sos una “mala persona” por sentirte así, sino una mujer que necesita recuperar su espacio, su autonomía y su valor más allá de los roles tradicionales. Buscar un espacio de diálogo honesto con tu esposo (quizás con ayuda profesional) y explorar opciones para reincorporar elementos de tu vida profesional o personal (aunque sea a tiempo parcial o mediante otras actividades) podría ser un camino para empezar a sanar y reconectar, primero contigo misma y luego con él.

Psicólogo, sexólogo, especialista en parejas.