Hola diario EXTRA. Me llamo Gabriela, tengo 40 años y estoy pasando por una situación complicada en mi relación de pareja.
El tipo cree que yo soy su basurero y me trata como eso. Es decir, me quiere tratar así, porque tampoco es que me callo.
Derlis cambió muchísimo. Cuando nos casamos hace diez años era súper cariñoso, el mejor marido, nambré luego. Estuvimos bien los primeros cinco años, ya luego, el resto se descontroló todo.
Creo que empezó con la pandemia, la situación económica empeoró, él tenía que ver de donde sacar plata para llegar a fin de mes. Yo también aporto porque soy peluquera, pero él es el que siempre resolvió la falta de plata.
Entiendo que pasamos meses, años muy estresados, pero luego todo empezó a mejorar. Gracias a Dios estamos bien, lo básico no nos falta, pero él no cambió en su actitud.
De repente él llega muy malhumorado, cosa de todos los días es eso, y empieza a plaguearse por todo, me reta a mí, yo ahí sin entender nada.
Antes trataba nomás de hacer pasar, pero ahora, a estas alturas del campeonato la verdad que estoy harta ya de que me tengan en esa situación.
Mi casa es un griterío, él explota, yo exploto. Le digo luego que yo no soy su chacha, ni su empleada.
Muchas veces se enoja porque no encuentra la toalla en su lugar, porque encuentra todo sucio. Así cosas estúpidas, y cosas que antes no hacía. Yo estoy en la peluquería a veces hasta tarde y no puedo encargarme de la casa.
Y también me parece injusto que porque yo tengo mi peluquería en casa él ya tiene que encontrar todo limpio.
Y no sé por qué cambió tanto, él no era así, era más comprensivo, polvorita está.
Mucho trabajo
Lo que sí reconozco, trabaja más horas, llega tarde y su laburo es súper estresante, demasiado, ahora le va mucho mejor y tiene mucho más trabajo, pero al final viene a rematar por su familia.
Yo hablé con él de esto y dice que va a cambiar, va a dejar de ser así, pero historia, no es así, no cambia, no deja eso.
Y yo sinceramente estoy a punto de irme, la vez pasada ya estaba segura de dejarle e irme, pero después me senté y pensé con la cabeza fría, porque no quiero estresarme con el tema de la mudanza.
Tengo que ver dónde ir, donde pueda poner mi peluquería. Nosotros vivimos en la casa que era de sus padres (ya no viven). Y obviamente yo no me puedo quedar ahí. Literal no le dejo por esoite nomás, si tenía dónde irme ahí mismo me iba ya. Le quiero y todo pero ya no soporto esto ¿Qué consejo me da?
La respuesta:
Gabriela, lo que describís no es una dinámica saludable para el matrimonio. No se trata solo de estrés: hay un patrón de maltrato que impacta en tu bienestar y en el de él. Comprender el origen puede explicar, pero no justifica los gritos ni la desvalorización en ningún sentido. Vos ya expresaste cómo te sentís, y no encontraste cambios concretos, las promesas pierden valor. Ese “estoy harta” es un límite interno sano. Te sugiero plantear, en calma, un límite claro y observar hechos, no palabras. No te corresponde absorber su frustración. Buscar ayuda profesional puede acompañarte en este proceso. Merecés una relación donde haya respeto y tranquilidad.