Soy Mario, tengo 44 años. Estoy divorciado y tengo dos hijos, uno ya va al cole y otro terminando la escuela.
Hace dos meses empecé una relación con una mujer de mi misma edad, también divorciada, con hijos ya grandecitos también.
Todo empezó bien: salíamos, conversábamos horas y nos hicimos novios súper rápido, ya que a estas alturas ya no hay tiempo que perder.
Pero de a poco comenzaron a aparecer algunas señales de su parte que me están haciendo dudar. A esta edad yo creo que uno ya no tiene que estar en chiquilinadas.
Y lo que más me inquieta es su manera de reaccionar cuando no le contesto rápido.
Yo trabajo, tengo obligaciones, y además soy papá. A veces pasan varias horas sin que pueda escribirle, algo que considero completamente normal.
Estados
Pero ella, en vez de decirme directamente que necesita que le responda más de seguido, pone estados en su Whatsapp tirando indirectas cosas como que no soporta la “indiferencia”, que los que no contestan rápido “algo tienen”, así directamente por mí, o que “ya está cansada de dar todo sin recibir nada”.
Cada vez que veo esos estados me queda la sensación de que me está reclamando públicamente, ya que no tiene esa madurez de hablarlo directamente conmigo.
Lo peor es que esto no queda ahí. Últimamente empezó a dar señales de que mis hijos le molestan. Y para mí ese es mi límite. Desde el inicio le dije claramente que mis hijos son mi prioridad, que no voy a tolerar ningún conflicto con ellos y que incluso terminé relaciones por mucho menos.
Película
Ella aceptó, al menos en palabras. Pero en la práctica nada que ver. Un ejemplo: mis hijos querían ver una película conmigo, ya planeamos desde días antes. Ella sabía. Esa noche me quedé con ellos, pasamos bien, comimos pizza y disfrutamos la película.
Al día siguiente, ella me armó tremendo drama porque “esa película quería que veamos juntos”. Que según ella “no pensé en sus sentimientos”.
Porque si hoy se molesta por una película, mañana ¿por qué será? ¿Debería alejarme ahora, antes de involucrarme más?
La respuesta