14 ago 2026

“Mi marido y yo no tenemos nada en común ¿le debo dejar?”

Sofía contó que siente que se equivocó al elegir al hombre para casarse.

pareja.JPG

Ilustración

Soy Sofía, y quiero contar mi caso, para ver si realmente me equivoqué al elegir al hombre de mi vida.

Yo conocí a Roberto hace ocho años. Me casé rápido, un año después de conocerle. Teníamos 28 él y yo 25 años. Ahora ya pasamos los 30, y creo que tengo mayor madurez para entender las cosas.

Era una nena que solo pensaba en casarme, estaba ilusionada con la idea de tener una familia feliz. Hoy tenemos dos hijos, y estoy agradecida por ellos.

Pero nada fue como esperaba. Conocí a Roberto y lo acepté con sus imperfecciones. Mientras él es un tipo re antisocial, yo soy todo lo contrario. Me encanta salir, tener encuentros con amigos y demás.

Tenemos un grupo de amigos de la iglesia, y hasta ahora él nunca se pudo integrar con ellos, para darte un ejemplo.

No le gusta irse a las reuniones porque dice que le cuesta hablar, pero veo que con sus amigos de infancia no es así de tímido y se suelta mucho.

Cuando vamos a las reuniones él permanece callado, ni una palabra dice, y tiene una cara de amargado.

A mi por ejemplo me encanta tomar, él nunca quiere tomar conmigo, y ese es otro momento que no podemos compartir. Máximo tereré tomamos juntos.

También cuando salimos, yo quiero espacios con gente, irme al shopping, ver muchas personas. Cuando vamos a comer a él no le gustan los espacios con demasiada gente, le pone de mal humor cuando salimos así.

Tampoco es muy cariñoso y yo soy reeee melosa. Tiene otras metas. Yo pienso en un negocio propio, pero él ahí nomás quiere quedarse.

O sea, totalmente diferentes nuestros caminos. Pensamos diferente, y vamos para caminos diferentes.

Forma de ser

El amor está, aunque él no es muy afectivo, yo sé que me quiere a su manera, pero no logro entender su forma de ser. Mientras que sé que no le gusta estar en los lugares donde le llevo, ni si quiera disfruta esas salidas.

Entonces me pregunto ¿Será realmente que debemos seguir juntos o debo yo plantear que cada uno siga su camino?

Yo soy feliz por momentos. Hay cosas que me hacen feliz, pero otras que no realmente. Creo que soy menos feliz de lo que esperaba. Tenía la esperanza de que cambie con el tiempo porque ya hablamos muchas veces de esto, pero es una conversación a medias, todo sí sí voy a cambiar, pero no pasa ¿Qué me recomienda?

La respuesta:

Sofía, creo que la pregunta no debería ser solamente “¿me equivoqué al elegirlo?”, sino “¿podemos construir una relación en la que los dos podamos sentirnos bien siendo quienes somos?”

Ustedes tienen personalidades y necesidades diferentes: vos sos más sociable, afectiva y disfrutás salir; Roberto parece necesitar más tranquilidad, espacios reducidos y demuestra el afecto de otra manera. Ser diferentes no significa que sean incompatibles. El problema aparece cuando esas diferencias hacen que uno de los dos tenga que renunciar constantemente a lo que necesita para que la relación funcione.

Tampoco es recomendable esperar que Roberto se convierta en la persona que vos imaginaste. Después de ocho años, probablemente su forma de ser no va a cambiar radicalmente. Y las promesas de “voy a cambiar” que nunca se concretan también son una respuesta. Pero eso no significa que no pueda haber acuerdos: por ejemplo, que algunas veces él te acompañe a determinadas reuniones, que otras veces vos respetes sus espacios tranquilos y que ambos encuentren actividades que realmente disfruten juntos.

Antes de pensar en separarse, yo haría una pregunta más concreta: ¿los dos están dispuestos a trabajar por la relación, no a cambiarse el uno al otro? Hablen sin reproches y definan qué necesita cada uno para sentirse querido, acompañado y respetado. Pueden incluso buscar terapia de pareja para ordenar esa conversación.

Y algo importante: no tomes una decisión desde la frustración ni desde la fantasía de que algún día él será diferente. Mirá a Roberto como es hoy y preguntate: “Si él no cambia su personalidad, pero sí está dispuesto a hacer acuerdos conmigo, ¿puedo ser feliz a su lado?” Si la respuesta es sí, todavía hay mucho por construir. Si la respuesta es no, entonces habrá que pensar con honestidad qué camino tomar.

Psicóloga Clínica