Soy Mariela y tengo 42 años. Estoy casada hace 12 años y últimamente siento que mi marido ya no sabe diferenciar entre ser un buen hijo y olvidarse de que también tiene una esposa.
Desde que nos casamos, su mamá siempre estuvo muy presente en nuestra relación.
Al principio yo trataba de entender porque pensaba que era normal que él estuviera pendiente de ella. Pero con los años me fui dando cuenta de que para él, primero está su mamá y después estoy yo.
Si su mamá necesita algo, él deja lo que está haciendo y va corriendo. Si ella cocina, él le agradece como si hubiera preparado un banquete. Si yo cocino todos los días, muchas veces ni siquiera me dice gracias. Y cuando ella le pide que la lleve a algún lado, puede cancelar cualquier plan que tengamos nosotros.
Lo que más me molesta es que mi suegra ya se acostumbró. A veces le llama para que le haga cosas que tranquilamente podría resolver sola. “Hijito, vení a arreglarme esto”, “hijito, acompañame”, “hijito, comprame aquello”. Y él sale disparado.
Hace unas semanas fue nuestro aniversario. Yo había preparado una cena sencilla en casa y estaba esperando que llegara para compartir juntos. Pero a última hora me llamó para decirme que su mamá necesitaba que la llevara a hacer unas compras.
Le pedí que no fuera, porque era nuestro aniversario. Ahí se enojó conmigo y me dijo que yo era egoísta, que su mamá lo necesitaba y que no iba a dejarle de lado por una cena.
No discutí más, pero me quedé muy dolida. Después le expliqué que no quería que dejara de lado a su mamá ni que dejara de ayudarla. Lo único que quería era sentir que yo también soy importante para él.
Excusas
Le dije que muchas veces siento que para su mamá siempre tiene tiempo, pero para mí todo son excusas.
Él se puso furioso y me dijo que yo quería alejarle de ella, que más que evidente para él. Incluso me preguntó que si yo quería que dejara de ser un buen hijo por complacerme.
Yo ya no sé cómo explicarle que no quiero eso. Quiero que me de mi lugar y a nuestro matrimonio. A veces siento que estoy compitiendo con mi suegra por la atención de mi propio marido, y eso me está cansando muchísimo ¿Qué piensa?
La respuesta:
Estimada lectora
Mariela la situación que planteas se suele encuadrar bajo el nombre de “mamitis adulta”, que consiste en una triangulación (tu suegra, tu marido y vos) con una falta de diferenciación.
Lo que pasa:
- Tu marido no desarrollo el proceso de “diferenciación”, esto consiste en que la persona establece que su “familia primaria” pasa a ser su pareja/hogar actual, mientras que sus padres pasan a ser su “familia de origen”. Cuando no existe ese corte sano el adulto sigue respondiendo emocionalmente a los deseos de la madre antes qué a los compromisos conyugales, porque siente que priorizar a su esposa es una “traición” a su rol de hijo.
- Vos estas en un estado defensivo ante la situación. Tu esposo percibe tus reclamos cómo un ultimátum, dónde debe elegir a la madre o la esposa, y, por lo tanto, no lo ve como un pedido de afecto. Esto ocurre porque la madre probablemente ha depositado en su hijo necesidades emocionales o de atención que sobrepasa.
- El hecho de que haya cancelado el aniversario de bodas demuestra una alteración clara en la jerarquía de propiedades. Tu enojo y dolor no son egoísmo, son respuestas completamente válidas ante tu rol de esposa.
¿Qué hacer?
- Evita hablar de su madre porque cada vez que atacas nombrándola activas en él un mecanismo de defensa automático donde toma el rol de “hijo protector”. Por ejemplo: en lugar de decirle:“Tu mamá te manipula”…prueba con: “Me hace falta pasar tiempo a solas vos y yo. Me duele cuando nuestros planes de pareja se cancelan porque siento que nuestro tiempo juntos no es prioridad para vos”
- Prioriza tus necesidades , no te concentres en la conducta de tu suegra. Expresa lo que necesitas en el matrimonio sin compararte con ella. Pídele compromisos concretos: fechas de aniversarios y citas que no se cancelen salvo por emergencia médica reales.
- Establezcan límites de pareja y busquen ayuda externa porque hay 12 años de matrimonio y es difícil cambiar cosas con solo una conversación y más que para él su conducta lo racionaliza como “ser un buen hijo”. Lo recomendable seria una terapia de pareja, donde el profesional puede hacerle ver que establecer límites con su madre no significa abandonar ser buen hijo, sino aprender a ser un adulto maduro y un esposo presente.
Te deseo éxitos.