Hola licen. Soy Joaquín. Te escribo porque ya no sé qué hacer con mi lapa.
Llevamos tres años viviendo juntos en Luque, compramos terreno, todo legal.
El problema es que hace seis meses ella cambió de trabajo, entró a una importadora en Asunción y ahí empezó el vyrorei. Empezó a ocultar su celular, a ponerse clave para todo y a meter la excusa de que hay “mucho tráfico” para llegar dos o tres horas más tarde de su horario.
Me suele inventar cualquier cosa, incluso que trabaja horas extras también me dice. Yo no soy ningún tonto, así que me puse las pilas y empecé a investigar.
El martes pasado le pedí prestado el auto a mi cuñado y le esperé a la salida de su laburo.
No pasaron ni diez minutos cuando le vi salir, pero no se fue a la parada de micro. Subió directo a la camioneta de su jefe, un tipo que dobla su edad pero que se nota que tiene plata. Me fui detrás de ellos y entraron directo a un motel.
Me quedé helado, con el corazón en la boca. Esperé una hora afuera hasta que salieron. Seguí la camioneta. Ella se bajó en un shopping y de ahí tomó un bolt para volver a casa. yo me fui volando, llegué antes que ella entonces. Después fue llegando como si nada haya hecho.
Me saludó así muy descarada, me vino a dar un beso como si nada, no le dejé. Le reclamé de frente, le dije todo lo que vi y, en vez de pedir disculpas me dijo que soy un celoso enfermo, que ella solo estaba “hablando de negocios” y que si no le tengo confianza, es mejor terminar.
Terreno
Lo peor de todo es que el terreno está a nombre de los dos y yo puse cada guaraní de mis ahorros para construir la casita. Esto fue hecho con mucho sacrificio. Mi familia me costó mucho.
Mis amigos me dicen que le eche a patadas. Esto tampoco voy a hacer, pero legalmente me da miedo perder todo lo que edifiqué con mi lomo. No sé si perdonarle por el tema material o mandarle a la china y ver qué pasa con esto. Le quiero, pero me da rabia que ella no acepta su error, no me dice por qué me hizo eso. Por qué niega si le dije que le vi ¿Qué consejo me da?
La respuesta:
Estimado Joaquín. El estado emocional que estás atravesando es fuerte. Lo que describís no es un simple celo ni una sospecha infundada; fuiste testigo directo de una situación de engaño, lo que es muy doloroso porque hay una ruptura profunda en el pacto de fidelidad y confianza de tres años de convivencia.
El desconcierto, la rabia y la sensación de injusticia son completamente normales. La reacción de tu pareja al confrontarla y que recurra a la descalificación con “celoso enfermo” como si no tuviese culpa y minimizar los hechos mediante una excusa inverosímil como “hablando de negocios” se debe a un mecanismo defensivo de negación y manipulación. Cuando la evidencia es irrefutable pero el otro se niega a asumir la responsabilidad lo que busca es desestabilizar tu propia percepción de la realidad para eludir la culpa. Hay de su parte una irresponsabilidad ante la falta del intento de reparar la relación de pareja. Si ella no reconoce la falta, no puede haber empatía hacia tu dolor ni para un cambio de conducta.
A causa de esta situación estás enfrentando dos duelos simultáneos y muy pesados que son el quiebre de la vida afectiva y la amenaza latente a tu estabilidad económica y patrimonial, sería el terreno y la construcción fruto de tu esfuerzo.
¿Qué hacer? Separa el plano emocional del plano jurídico. En el plano afectivo, la decisión de perdonar o no requiere que evalúes si podés volver a confiar en alguien que miente y desvalida lo que sentís. El perdón genuino exige arrepentimiento y reparación. En el plano legal, asesórate correctamente con un profesional abogado especialista en derecho de familia de ser posible. Debes poner límites a la manipulación,evita entrar en discusiones circulares donde ella intente convencerte de que “vos estás loco” pues tienes la certeza de lo que viste. Las explicaciones redundantes solo desgastan tu energía emocional.
Una relación de pareja se sostiene sobre tres pilares: confianza, respeto y proyecto compartido. Hoy los tres están severamente dañados. Pregúntate si estás dispuesto a convivir con la desconfianza constante y con una pareja que, ante un error grave, elige la mentira y el ataque antes que el diálogo honesto. No te avergüences de sentir dolor ni de dudar; apostaste a un proyecto de vida con esfuerzo y sacrificio. Sin embargo, tu prioridad actual debe ser tu bienestar psicológico y la protección de tu patrimonio. Tomate el tiempo necesario para pensar con la cabeza fría, busca asesoramiento legal y apóyate en tu círculo de confianza como los familiares y amigos que puedan sostenerte en este momento difícil.
Te deseo éxitos en las decisiones que tomes.