06 feb. 2026

Yo uruguayeo, tú paraguayizas, todos nos mejicanizamos

@uruser @uruser

Hace unos meses, el papa Francisco desató una verdadera crisis diplomática con México (país que está visitando estos días) cuando, en una conversación telefónica dijo que “Argentina se estaba mejicanizando”. Los charros se enojaron, exigieron explicaciones, fueron diplomáticos, etc etc y asunto solucionado. Comprendo el sentimiento de los hermanos del norte, pero es indudable que la narcoviolencia y el narcodinero han tomado el control de grandes porciones de ese gran país. Como decía Herken: duele decirlo, pero hay que decirlo”.

Hoy, de la misma manera que el Aedes inocula su trío de enfermedades en países en los que antes ni siquiera entraba, el narcopoder ha aterrizado en varios países, infiltrándose en la política y en los organismos de seguridad.

El asesinato de la pareja de paraguayos no es el primero “con sello narco” en Uruguay, ya se han producido unos cuantos y en coquetos barrios montevideanos. El sicariato avanza en tierras charrúas. En caso particular ha revelado de dolorosa manera el “daño colateral”, una víctima inocente que pasaba por ahí, una chica de 16 años que quería ser doctora “para curar a la gente”.

En Argentina, el poder narco, aparentemente, está enquistado muy arriba en el poder político. ¿Y cómo andamos en Paraguay? Según lo que dicen las propias autoridades, no mucho mejor, con el reconocimiento explícito de varias zonas del país que se rigen con un “poder paralelo” o “por otras leyes”.

Mientras tanto, seguimos apelando a casi risibles políticas de represión y castigo, gastamos enormes cantidades de combustible para quemar unas hectáreas de “la hierba maldita” cada cierto tiempo y mandamos a la cárcel a familias enteras por micrototráfico. Seguimos meando afuera del tarro y si no ajustamos la puntería, el charco será cada vez más grande. Digo yo, que no sé nada de nada.