07 feb. 2026

Ya se selló

@augusto2s @augusto2s

Me comentaba un compatriota con mucha experiencia en organismos internacionales y con suficiente perspectiva para evaluar experiencias burocráticas en diferentes países que hay gestos típicamente paraguayos cuyas razones merecen un estudio más importante.

Cuando formamos una comisión no nos preocupan los fines, las metas, el resultado esperado, nos preocupan tres cosas, reflexionó: quien va a ser el Presidente, que nombre va a tener (y que siglas agregaría yo) y “mandar a hacer” un sello lo antes posible. Mi reflexión sobre el interesante aporte es que el sello genera cierta fascinación explicable.

“Te selló ya tu nota?”, se preguntan unos, “oselláma chupe la ipedido” comentan otros y no parece ser otra cosa sino la proyección más sofisticada del “kuá hú” que en el pasado analfabeto daba legitimidad a los actos y compromisos.

Obviamente el que sella y da curso es un mesías y no un facilitador estatal. Lo cual facilita la deuda de favores y el clientelismo con ciertos funcionarios. Pero también tiene mucho que ver con la cultura burocrática pública: ante la ausencia de oportunidades en el sector privado gran parte de la población vive empleada de la función pública y de una oficina estatal.