Columnistas

Vivimos en un gran Tacumbú

La primera vez que ingresé al penal de Tacumbú para realizar una cobertura periodística fue hace un par de años, estuve solo una hora adentro, pero creo que nunca podré olvidar esa experiencia.

Tal vez lo mismo le pasó al periodista Raphael Rowe, de la serie Dentro de las cárceles más duras del mundo, que la describió como “la prisión más peligrosa del mundo”.

El documental de Netflix también mostró la gran desigualdad que existe. Los pobres, como el reo Esteban, deben dormir bajo un tinglado y obligados a rebuscarse entre la basura para no pasar hambre.

Mientras que los internos con recursos, como el exnarcotraficante Édgar, crearon negocios dentro del penal y siguen ganando dinero

¿Les parece conocida esa desigualdad? Sí, es tal cual como se maneja este país, los pobres deben ingeniarse para sobrevivir y las personas con dinero cuentan con todas las facilidades para progresar. ¡Y eso que no mostraron la vida lujosa de los narcos más poderosos dentro de la penitenciaria!

Es cierto, tenemos libertad, pero escasas oportunidades, por eso me animo a decir que vivimos en una especie de gran Tacumbú, sin haber cometido ningún delito, pero pagando una altísima condena por elegir tan mal a nuestros gobernantes.

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