@marianonin1 No son héroes ni patoteros, ni revoltosos ni maleducados. Están cansados, como muchos de nosotros. Solo que tienen el valor para sacar fuera el hartazgo. Hace tiempo dejaron de ser el futuro. Hoy son el presente y la tienen clara. Entienden que sin educación otros niños, otros jóvenes, tendrán el futuro que ellos heredaron. Una educación mediocre, en ruinas, que se cae a pedazos como muchas de las instituciones públicas de todo el país.
No es de extrañar. Paraguay sigue siendo uno de los países que menos invierte en gasto social, recursos en salud, empleo y educación. Van dos años seguidos que el nivel primario ocupa el último lugar (puesto 140) y ahora se suma la formación superior o universitaria, que el año pasado estaba en el puesto 139 y hoy desplazó a Sudáfrica, para hacerse líder en este indicador.
Otro dato que parece no preocupar a las autoridades: en nuestro país solo el 10% de los estudiantes que ingresa al circuito educativo termina hoy la universidad. Esto sucede cuando la corrupción mina el sistema y las políticas de Estado se limitan a los papeles. Nada más.
Y de eso está cansada esta nueva generación. De las desigualdades, de las injusticias, de la corrupción. Primero fue en el Colegio República Argentina, luego, la protesta se extendió. No fue una sorpresa, lo venían anunciando desde hacía tiempo. Ya no son los chicos manipulables y dirigidos. No, están cansados y son peligrosos. Son capaces de tumbar a una ministra y seguir como un torrente llevando todo a su paso.
“La mejor forma de predecir el futuro es crearlo” - Abraham Lincoln. Quieren el futuro. Van por el futuro… y no se detendrán hasta llegar.