07 feb. 2026

Una lección mal entendida

@pablonoearaujo @pablonoearaujo

Travesura típica de chicos en un aula. Se produce algún daño y la consecuencia es esperable: las autoridades del colegio indagan a todos intentando conocer a los responsables del hecho. El silencio acompaña todo el proceso hasta que se plantea el siguiente escenario: los comprometidos asumen sus actos o todos son castigados por el caso.

La siguiente escena es casi un clásico: el aula completa es sancionada porque no se pudo determinar a los culpables. Así crecimos. Nos enseñaron que ese es el compañerismo. Que esa es la manera de protegerse en grupo. Se olvidaron de una parte que es fundamental: el momento en el que aquellos quienes que realizaron el acto asumen las consecuencias, para que inocentes no paguen por pecadores. Que se debe analizar los hechos para diferenciar lo correcto de lo incorrecto. Que la autocrítica es parte del crecimiento como persona. Que este ejercicio ayuda a la consolidación de la personalidad como parte del proceso de maduración. Fallamos como colectivo en este ejercicio. Nos quedamos en la solidaridad mal entendida.

Consideramos que la defensa de los actos de una persona debe rozar lo irracional, si los implicados en una causa son de nuestro gremio. No incluimos en el análisis el hecho en sí, para comprender si la conducta fue la adecuada, si verdaderamente hubo motivos para que se tenga que asumir los cargos por una acusación puntual. Esta práctica se repite periódicamente. Pasó cuando en AAM hicimos una acusación puntual por el criminal hecho de la utilización de anestésicos vencidos.

Los médicos asumieron que era una acusación en su contra, reaccionando de forma corporativa, cuando se denunció un esquema estructural putrefacto que los perjudica a ellos como un eslabón más del esquema. Debemos construir valores que se sustenten en la autocrítica. De lo contrario, seguiremos repitiendo viejos errores. Aquellos que se originan por culpa de esta solidaridad muy mal comprendida.