@marianonin1 Los limpiavidrios volvieron a ser noticia esta semana. Un supermercado anunció que va a contratar a unos cuantos de ellos para incluirlos en su nómina de funcionarios. Claro, lo hará previa capacitación. La oportunidad es brillante. Sin embargo, no todos quieren dejar las calles. Muchos ya se acomodaron a la situación y prefieren luchar el día a día soportando insultos y malhumorados dispuestos a hacerles frente.
El drama va más allá de los semáforos. Se multiplica, crece y amenaza con más divisiones en una sociedad polarizada y más preocupada por sus problemas que por las responsabilidades del estado, porque es el Estado el que debe velar porque unos tengan trabajo y otros seguridad.
Lo del supermercado es bueno, también es bueno el esfuerzo del Ministerio del Trabajo y el de la Municipalidad de Asunción, pero la situación es alarmante y está a punto de estallar. Las calles son un hervidero en horas pico. Nervios y frustración crean las condiciones propicias para un estallido que, casi siempre desemboca en violencia.
En el Servicio Nacional de Promoción Profesional los cursos son gratuitos y muchos, de mandos medios, están vacíos. La señal es clara, por eso el esfuerzo del Gobierno debe redoblarse. Hoy hay un buen proyecto en marcha.
Dicen que no solo serán los supermercados. También empresas de seguridad y una embotelladora se sumarán. La inserción laboral de muchos chicos en situación de riesgo es digna de destacar, pero lo importante es que, esta corriente no se detenga. Es importante que haya una decisión política que apunte a corto plazo. De ser así, nuestros gobernantes habrán hecho algo bueno por el país más allá de sus propias ambiciones.