@ruthbenitezdiaz El ministro del Interior Francisco de Vargas, en su intento fallido de cubrirse él mismo y al presidente Horacio Cartes, solo reveló uno de los más altos grados de ineptitud registrados hasta hoy en la función pública, quizá mucho más que sus desperdicios en las inservibles y costosas búsquedas del EPP.
Ayer, mediante un comunicado, intentó aclarar las versiones sobre el audio de la entrevista al narcotraficante brasileño Ezequiel de Souza, hecha por el director de la Senad, Luis Rojas y los senadores Arnoldo Wiens y Arnaldo Giuzzio, donde el recluido vincula con el tráfico de drogas a figuras políticas como Javier Ibarra, viceministro de Seguridad Interna; Cristina Villalba, diputada colorada; Pompeyo Lugo, político colorado y hermano del expresidente Fernando Lugo, entre otros.
Los senadores mencionaron primero que el audio se puso a disposición del ministro, del comisario Gilberto Fleitas y que Horacio Cartes conocía del caso. Nuestros “representantes” del Gobierno nos tratan de estúpidos y solo oscurecen en vez de aclarar. Resulta que desde Taiwán el ministro Francisco De Vargas salió a decir que ni el Presidente estaba al tanto, ni el comisario recibió la grabación, contradiciendo las declaraciones de los senadores.
En su afán por lavarse las manos, De Vargas argumenta que escuchó solo por tres minutos el audio y que ni siquiera pidió una copia del material, un material donde se vincula con el narcotráfico a su propio viceministro, figuras políticas, jueces y fiscales. Poca cosa, jagua ry’ái. Nunca, en un caso tan importante, las autoridades pueden estar tan descoordinadas.
Jamás, un ministro del Interior puede minimizar un caso como este alegando que las declaraciones provienen de un narcotraficante encarcelado. No puede un secretario de Estado encargado de la seguridad interna del país restar importancia a un caso de narcotráfico prestándole tan poca atención, desatendiento completamente lo que debería ser una investigación. Nos toman el pelo. Es hora de exigir al inoperante que trabaje por el país, pero por más de tres minutos.