07 feb. 2026

Transformación educativa

@pablonoearaujo @pablonoearaujo

Denuncias de corrupción en la Universidad Nacional de Asunción, estudiantes movilizados, exigiendo el respeto de sus derechos, saliendo a las calles para garantizar procesos y detener a culpables. El techo de una escuela que colapsa sobre adolescentes que indignados piden que los responsables sean enjuiciados.

Cartes queda mudo por el fallo de un teleprompter dando un discurso ante un auditorio internacional. Estos sucesos tienen un factor común: la paupérrima calidad de la educación paraguaya en diversas expresiones. La situación se volvió insostenible y la fuerza de los estudiantes es el motor que inició un derrotero que tiene como objetivo derrumbar estructuras putrefactas, que sostienen un esquema inviable.

La renovación con participación activa de los jóvenes es fundamental porque en frente tienen un esquema funcional a los intereses de los corruptos de turno, que como todo mal, intenta defenderse para preservar sus beneficios. En este proceso no es suficiente un canje de nombres, sino pensar en otro diseño que garantice la calidad integral del sistema educativo.

Además de eliminar todo tipo de corrupción miserable, que llena de privilegios a autoridades de turno, es crucial preservar las garantías de calidad educativa, analizando la realidad del país como punto de partida para que la preparación de los niños y adolescentes responda a los desafíos de un mundo competitivo al que no terminamos de insertarnos.

La transformación educativa debe ser tan radical que no basta con repensar mallas curriculares, fortalecer la capacitación de los docentes, dotar de condiciones ideales de desempeño a las instituciones.

La sociedad en su conjunto debe imbuirse en este diseño porque en Paraguay necesitamos de una profunda y radical modificación del soporte educativo y cultural, para que, desde ese punto de partida podamos mirar con otro tipo de expectativas los desafíos de la sociedad globalizada del conocimiento.