@marianonin1 Fue una casualidad que quizá era necesaria. Una mujer viajaba en colectivo cuando comenzó a sentir los dolores de parto. No hubo tiempo. El colectivo se detuvo y curiosos y pasajeros actuaron de parteros. Tras unos minutos, un milagro se hacía realidad. Nacía un precioso bebé. Allí, en la calle, con unos 30 grados de calor.
La historia hubiese pasado desapercibida si no fueran por los números. Zulma (nombre ficticio) tiene poco más de 40 años y una sacrificada vida. Trabaja de vendedora en la calle, en las mismas calles en las que también trabajan algunos de sus hijos. Dice sin pudor que, solo sobrevivieron 13 de sus 20 hijos. Sobrevivieron.
No tiene la culpa. Muchos lo tomaron como una anécdota. Otros, discutieron sobre lo que realmente importa. Algo nos está sucediendo como sociedad. Algo no está funcionando como debería.
Me decía Sandra, productora de uno de los espacios periodísticos de la RPC, que ninguna institución se manifestó. No lo hizo ni el Ministerio de Salud ni la Secretaría de la Mujer. También calló el Ministerio de Educación, porque al final es una cuestión educativa. Las políticas educativas y de planificación familiar no dan resultado, y las instituciones hacen la vista gorda, mientras, las calles se siguen copando de gente que es rechazada por otra gente, pero que en verdad son producto de la falta de políticas gubernamentales.
Hablar del tema puede ser un tabú, pero es necesario. Se tiene que hablar en las escuelas y en las casas. Se tiene que hablar en las iglesias y en el Gobierno. Mientras no sea así asistiremos impasibles a un escenario que no es alentador. Seguirá aumentando ese abismo entre ricos y pobres y las diferencias seguirán marcando esa discusión estéril entre unos y otros.