@marianonin1 La tecnología cambió nuestras vidas. No hay dudas. Hoy, tener un teléfono inteligente es casi una necesidad. Directorio, INTERNET, portafolio y hasta la información del momento en un solo lugar, al alcance de un click. Los celulares son parte de nuestra vida. En Paraguay, los equipos móviles conectados a Internet son casi 2.500.000 según un reporte de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel).
Los millennials, personas que nacieron en la era digital y con dependencia de la tecnología, tienen ahora entre 10 y 29 años, para el 2020 serán unos 1,8 millones de paraguayos. Es bueno. Nos subimos en la calesita del progreso y acompañamos el crecimiento. Pero nos estamos deshumanizando. A medida que avanza la tecnología crece nuestra soledad.
Hoy tenemos 5.000 amigos en Facebook, miles de seguidores en Twitter , Snapchat o Instagram, y nadie a nuestro alrededor. Les pasa a los niños, a los jóvenes, a los adultos. La RED nos consume y nos enreda. Tanto que, hoy es difícil separar la realidad cotidiana de la realidad virtual.
En estos días hubo un accidente en pleno centro. El choque fue violento y la situación me llamó la atención. La gente se acercaba con el celular en mano. Muchos sacaron fotos y otros tantos filmaron, pero pocos se preocuparon por los accidentados. Las imágenes fueron transmitidas en vivo a las redes sociales y crecieron los “Me gusta” y los comentarios. Poco después del brutal incidente muchos lo comentaban desde la casa, la oficina o el colectivo. Es preocupante.
Nos estamos vaciando de humanidad. Las relaciones personales sufrieron una transformación y no somos capaces de entenderla. Las máquinas no podrán suplantar nunca las emociones, podemos perdernos en un mundo maravilloso, pero no encontraremos afectos ni sentimientos. Esa es la realidad. Lo demás… es solo una ilusión.