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Siempre hay otra oportunidad

El suicidio es el resultado de un terrible sufrimiento emocional interno. Nadie quiere morir y los que mueren por suicidio tampoco, si hubieran encontrado otra salida en su mente a su sufrimiento. Nunca se debería clasificar un suicidio en términos de “cobardía” o “valentía”, en referencia al acto en sí. Decir, por otro lado, que la persona fallecida “era egoísta” es quizás una gran injusticia, sería invalidar su vida por ese final tan trágico.

El suicidio, ponerle fin a tu propia vida, es una reacción trágica a situaciones de vida estresantes, más trágica aún porque el suicidio puede prevenirse. Si estás pensando en suicidarte o conocés a alguien que esté teniendo sentimientos suicidas, aprendé a identificar los signos de advertencia y a comunicarte para buscar ayuda y tratamiento profesional de inmediato. Podés salvar una vida: la tuya o la de otro.

Los pensamientos suicidas pueden tener distintas causas. Con mayor frecuencia, pueden ser el resultado de sentimientos que no puedes afrontar cuando se presenta una situación abrumadora en tu vida. Si creés que no hay esperanzas en el futuro, puede que pienses, equivocadamente, que el suicidio es una solución. Es posible que experimentes una especie de estrechez de criterio donde, en medio de una crisis, sientas que es la única salida. También puede existir una propensión genética. Las personas que cometen suicidio o que tienen pensamientos o conductas suicidas suelen tener antecedentes familiares de suicidio.

Si alguien te dice que piensa suicidarse o se comporta de una manera que te hace pensar en la posibilidad de que lo haga, no le restes importancia ni ignores la situación, muchos suicidas manifestaron en algún punto de su vida que tenían la intención de hacerlo. Tal vez creas que estás exagerando, pero la seguridad de tu amigo o tu ser querido es lo más importante.

Vos no tenés la responsabilidad de evitar que alguien se quite la vida, pero tu intervención puede ayudarle a ver que hay otras opciones, otra oportunidad, para mantenerse a salvo y recibir tratamiento.

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