Para ellos ya había, y ahora les toca a ellas. En el motel La Fox, de Ypacaraí, llegó una partida de muñecos con “asunto” hiperrealista, tan reales que más de uno dice que hasta parece que te miran.
Muchas de laschi, incluso, se pasan de curiosas y preguntan cómo podrían hacer para estar con ellos, cuánto cuesta por hora y cómo es el servicio, sobre todo porque se trata de algo único en Paraguay y que llama bastante la atención.
Según Derlis Servián, propietario del local, en charla con EXTRA, son pioneros en el rubro, ya que primero arrancaron con los torsos, después con las muñecas y ahora con los muñecos completos, cuyo peso es similar al de un hombre promedio, entre 65 y 70 kilos.
Los más solicitados son Ozan, de ojos celestes y barbita, y Máximo, aunque también cuentan con otros dos modelos más.
Servián contó que quienes más usan los muñecos son chicas y parejas de 60 para arriba, que buscan probar algo distinto, darse una escapadita de la rutina. También hay muchachos que optan por el servicio.
“Hay una diferencia mínima de precio entre los muñecos, pero ronda los G. 400.000 y tenés unas tres horas para estar con ellos”, señaló. Además, comentó que hay clientas que llegan exclusivamente desde Ciudad del Este para usar los muñecos,
“Nosotros les damos la opción de con qué vestimenta quiere recibir al muñeco”, contó. Hay disfraces de policía y enfermero, pero lo que más se pide son camisas sueltas con bóxer, como para que el ku otro sea pya’e, pya’e. Muchas chicas incluso van con amigas solo para ver cómo son los muñecos y filmar.
¿Es una infidelidad?
El pa’i Pedro Brítez, de Itauguá, señaló que para la Iglesia la utilización de estos muñecos con fines sexuales es una cuestión delicada, ya que la sexualidad no debe verse como un objeto de consumo, sino como parte de una relación humana y de entrega entre personas. Sobre su uso, dijo que puede considerarse infidelidad cuando la persona tiene pareja, el sacerdote fue claro al afirmar que sí, al menos en el plano moral, porque rompe la fidelidad del vínculo y vacía de sentido el compromiso y el respeto dentro de la pareja.